
En esta enseñanza quiero compartir contigo un secreto oculto que el Eterno puso en el libro de Bereshit que es el primer libro de la Toráh De Yhwh (génesis) en el que encontramos las bases para empezar a construir la emuná (fe).
Este parashá empieza con el relato de la creación en la que nos encontramos donde todo estaba en confusión y vacío y el Eterno puso orden en medio de toda esa oscuridad. Todo el orden que el Eterno estableció al principio del a creación lo hizo a través de la palabra que salió de su boca y todo fue ordenado y colocado a este conjunto de ordenes que el Eterno dio a la creación para que apareciera lo pertinente y tomara su lugar en la obra de la creación se conoce como “las diez proclamas.” Una de las primeras cosas que debemos entender es que el Eterno en todo momento estuvo al pendiente de como el orden se establecía conforme Él hablaba y tenía cuidado de cada elemento de la creación estuviera en su lugar tal como Hashem planeó antes de empezar a hablar.
De la misma manera nosotros debemos dirigir nuestra vida con el principio básico de que el Eterno debe de estar presente en cada aspecto de nuestra vida, pero somos nosotros los responsables de hacer que el Eterno esté presente durante toda nuestra vida desde que cobramos conciencia y sabemos que tenemos que iniciar una vida espiritual como Él manda, hasta el último de nuestros días.
Otra de las cosas que quiero compartir contigo que el Eterno primero ordenó los cielos y después la tierra. De esto debemos aprender que nosotros primero debemos procurar lo espiritual que es lo más importante y esto representa ordenar los cielos, y a su vez, cuando el Eterno ordenó la tierra en el segundo lugar, esto nos indica que lo profano y lo mundano es secundario para nosotros. Si cuidamos ese orden en nuestra forma de vida nos irá siempre bien y haremos que el Eterno esté con nosotros en todo momento. Esta es nuestra emuná.
Es así que todo lo que ocurre en este mundo al ser primero lo espiritual entendemos que todo lo que pasa, todo lo que ocurre en la vida de una persona tuvo su origen en el mundo espiritual y después se manifestó en el mundo material. Esto nos lleva a cumplir su voluntad en nuestra vida haciendo que la luz espiritual esté en nosotros iluminando nuestra vida espiritual, entrando a cada aspecto de nuestra vida mejorando todo a poco.
En conclusión, una persona que construye su mundo con mandamientos del Eterno es una persona que tiene vida y construye su vida bajo el diseño del Eterno para su vida. Pero si la persona va en sentido contrario de los mandamientos del Eterno, entonces destruye su vida y eventualmente atraerá confusión, vacío y oscuridad.
Te invito a que estudies Toráh para que tu vida recupere el orden que debe tener.
Talmidá Rosa María Vega Cruz.
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