ESTEMOS FIRMES, DE PIE, FUERTES.

 

Enseñanza extraída de la parasha Nitzabim: Capítulos del 29:9-30:20.

Esta parasha inicia así: “Hoy Ustedes están parados, todos Ustedes, delante de Yahweh, su Elohim…”

La gran mayoría de los que buscamos a Hashem, lo hacemos cuando llegamos al límite de nuestras fuerzas, ante la adversidad, los problemas, las carencias, las dificultades, que no están en nuestras manos resolver. Algunas de ellas las provocamos nosotros mismos, en la ignorancia y la inconciencia de las consecuencias de nuestros actos, palabras y pensamientos recurrentes. Cuando no conocemos a Elohim, al no saber cómo responder a lo que nos ocurre, algunos lo hacen enojándose con el Creador, culpándolo, responsabilizándolo de lo que les pasa, porque se centran únicamente en que, ni un cabello se mueve sin su voluntad, llenándose de amargura y frustración, entonces se alejan de Él no permitiéndose la oportunidad de buscarlo, de conocerlo, de leer, de estudiar, de prepararse, de adquirir conocimiento y sabiduría que les permita discernir a la luz del Ruaj (espíritu), el origen de la problemática, ¿Por qué? y ¿Para qué? les ocurrió las situaciones dolorosas. Esas personas en su dolor se afectan a sí mismas, a su familia, a su entorno, volviéndose más duros de cerviz.

Mientras estemos en esa condición caída, no es posible estar “netzabim” (firmes, de pie, fuertes) porque estamos en la carne y se impone sobre nosotros la aflicción, la angustia, la tristeza, el desánimo.

Cuando tomamos la decisión correcta de buscar al Eterno, establecer una relación con Él, conocer su voluntad contenida en la Torá, lo que debemos hacer y lo que debemos evitar hacer, cuando invertimos correctamente nuestro tiempo leyendo, aprendiendo, adquiriendo sabiduría, conocimiento, entendimiento, alcanzando madurez espiritual, habiendo pasado por una transición, teniendo mayor conciencia de nuestra vida, solo entonces podremos estar a la altura de las exigencias del reino, “netzabim” (de pie, firmes y fuertes) delante de EL.

Tiene que haber un parteaguas en nuestra vida, un antes y un después, que sea notorio tanto para nosotros mismos y como para los que nos rodean.

Refrendemos cada día nuestra disposición de estar en el pacto Toral, así como en el pacto de su hijo Yeshua Ha Mashiaj, nuestro redentor.

Nosotros solo podemos hacer voto con el Eterno, el cual yo se lo propongo y Él decide si lo acepta, por eso debes analizar con mucha responsabilidad si puedes cumplir lo que ofreces, algo en lo que Él obtenga un beneficio, como por ejemplo trabajar para el reino, a fin de solicitar su misericordia y favor a través de una petición. Con mucho cuidado debe uno considerar el avance del servicio que debe a su Creador.

Elijamos vivir, actuemos con inteligencia y sensatez, somos demasiado vulnerables, no permitamos que lleguen más juicios a nuestra vida, tengamos conciencia que mientras estemos en este mundo, seremos probados para llevarnos a otro nivel de emuná (fe), estas pruebas serán pasajeras si estamos alineados al Creador, aprovechemos el tiempo entre cada prueba para seguir aprendiendo y fortalecernos espiritualmente. Las pruebas no se viven igual tomados de la mano de nuestro Creador, estando firmes, fuertes y de pie.

No es en nuestra carne y fuerzas que debemos pasar las adversidades, eso es para otros.

Tú decides si quieres vivir el resto de tu vida en la carne y alejado de tu Creador o si tomas la decisión de vivir verdaderamente, para que de ahí en adelante te mantengas fuerte, firme y de pie, para que vivas conforme fuiste creado.

Hoy te doy a ti, la vida y la muerte, la bendición y la maldición, elije vivir, nos dice el Eterno.

¿Qué esperas para hacerlo?

 

Talmidá: Bertha Alicia Manautou G.

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