LA INFLUENCIA DE LA MUJER DIRIGE EL HOGAR

En las sociedades actuales se ha ido poco a poco denigrando y bajando del nivel de importancia que tiene el papel de la mujer en el hogar; ha hecho soñar a las mujeres a partir de las décadas de los años 70,80,90 hasta el día de hoy con el ideal de una mujer triunfadora, exitosa y verdaderamente realizada si logra el estándar que la sociedad  de nuestros días ha impuesto : una mujer profesional y laboralmente “poderosa” para casi desaparecer el valor incalculable del trabajo que realiza en el hogar como formadora de futuros ciudadanos, por lo tanto de naciones. Debido a esto estamos pagando un alto costo social, ya que cada generación que va emergiendo como los llamados “milenium” son jóvenes que carecen en su mayoría de valores morales y éticos para desenvolverse en la sociedad, debido a la ausencia de la figura materna en los hogares  por las largas jornadas laborales que generan “estrés” laboral provocando en las mujeres enfermedades y desequilibrios emocionales que en muchas de las ocasiones las hacen comportarse con  impaciencia y falta de ánimo para atender a sus hijos en las necesidades básicas como alimentación por lo tanto menos dedicar tiempo a cultivar en ellos una vida recta y temerosa de Dios.

En el parashá Vayishlaj (envió) del sefer Bereshit en el capítulo 34, se narra uno de los acontecimientos más difíciles en la vida familiar de Yacoob; recordemos que Yacoob se había asentado en el país pagano de Shejem, lo cual permitió que su descendencia empezara a ver otra forma de vida social, lo que traería graves consecuencias a Diná, la hija que Lea le dio; de esta manera el destino que Hahsem tenía para ella se vio truncado.

34:1-2 “Diná, la hija de Lea, a quien ella había dado a luz para Yaacob, salió para ver a las hijas del país. Y Shejem hijo del jiví Jamor, el príncipe de aquella tierra la vio; la tomó y se acostó con ella, y la humilló.”

El Midrash nos dice que cuando Yacoob y su familia acamparon en Shejem, el gobernador del pueblo, Shejem ben Jamor, trajo muchachas para cantar y bailar frente a las tiendas de Yacoob. Mientras su padre y sus hermanos estudiaban en el Beit Hamidrash (Casa de estudio de la Torá), Dina se escapó de su tienda para mirar la representación. Así la historia de Diná quedó registrada en la Torá para recalcarnos el cuidado que debe tener una mujer acerca de exhibirse en público.

La relación de Lea con su hija nos muestra la influencia de la madre en sus hijas, en su comentario el sabio Rashí expone que la Torá habla d ella solamente como “hija de Lea”, puesto que a éste también le gustaba salir. Vemos como las costumbres y hábitos de la madre se reproducen en su descendencia.

Hashem había destinado a Diná para que fuera entregada en matrimonio a Esav, pero Yacoob la escondió en un baúl para evitar que su hermano malvado la viera y se la arrebatara. El Midrash expone que Diná era tan grandiosa que quizás hubiera inspirado a Esav a hacer teshúva (arrepentimiento); es decir su influencia como mujer temerosa del Eterno le hubiera permitido influir sobre él y se arrepintiera de la forma de vida que llevaba.

“Y él se levantó esa noche y tomó a sus dos esposas y a sus dos siervas y a sus once hijos (Bereshit 32:33). ¿En dónde estaba Dina? [Yaakov] la había puesto en una caja y encerrado en ella. Dijo: ‘Este hombre malvado (Esav) tiene un ojo altivo, no sea que la vea y se la lleve de mí’”.

En este acontecimiento vemos como las decisiones de los padres impactaron en la vida de su hija Diná, quien en un momento de descuido fue tentada por las formas de vida de una nación pagana trayéndole una terrible consecuencia; es así como diariamente el plan destructor del sistema caído del mundo opera a través de tantos y diversos medios que se utilizan en la sociedad actual para distraer, desviar y truncar del propósito de vida de mujeres e incluso de los hombres: conocer y apegarse a Su Creador por medio de guardar y poner por obra todo lo que nos ordena en Su Torá; en la gran mayoría de los casos es consecuencia del descuido o influencia negativa de los padres a través de su formas de vida.

Como madres y padres que estamos en el camino del perfeccionamiento para agradar a nuestro Creador no debemos de subestimar las formas sutiles pero efectivas del maligno y sus siervos para tentar a nuestra descendencia y hacerlos vivir en su estado más bajo, emociones sujetas a la carnalidad llevándolos a ser pecadores alevosos que se complacen en la iniquidad de sus obras. Hagamos un análisis de nuestras costumbres y hábitos para así corregir y desarraigar de nuestras vidas aquello que es opuesto a lo que nos ordena Hashem en su Torá.

Las mujeres en el camino de la corrección de nuestras vidas por medio de los mandamientos y preceptos de la Torá debemos trabajar en nosotras y en la mujeres de nuestra descendencia para así recuperar y fomentar las cualidades de la mujer formadora de hogares bendecidos, prósperos, estables y en shalom. La figura de la mujer que nos describe Proverbios: una mujer en la que confía su esposo, ella le trae bien, no mal; se organiza de manera que siempre haya provisión de alimentos en el hogar; procura aportar financieramente al desempeñar una actividad de acuerdo con sus habilidades que le genera ingreso económico, está constantemente al pendiente de las necesidades de los hijos, es una mujer que desarrolla sus actividades con deleite y de buena gana, que practica la bondad y misericordia con el prójimo. Es decir, una mujer de fuerza que genera solidez y seguridad emocional y financiera, con sabiduría y con instrucción fiel -torá-khesed – (se refiere a su modo de enseñar (con la bondad de una madre en lugar de la dureza de un padre) que le permiten influir en su hogar y dirigirlo.

“Ciñe de fuerza sus lomos, Y esfuerza sus brazos. Ve que van bien sus negocios; Su lámpara no se apaga de noche. Aplica su mano al huso, Y sus manos a la rueca. Alarga su mano al pobre, Y extiende sus manos al menesteroso”. Proverbios 6:17

Abre sus manos a los pobres y extiende sus manos a los necesitados (Proverbios 6: 20). Abre su boca con sabiduría, y la instrucción fiel está en su lengua (Proverbios 6:26).

El trágico acontecimiento que sufrió Yaacob y su familia al vivir este terrible episodio en la vida de Diná debemos analizarlo para estar alertas y cuidar de lo que estamos modelando como estilo de vida para nuestra descendencia y lo que estamos permitiendo que la sociedad forme en ellos. Tener siempre presente que Hasem puso en la mujer la gran responsabilidad de edificar su hogar ya que éste es el lugar en el que nuestros hijos adquirirán sabiduría, fortaleza e inteligencia para dirigir sus vidas en una sociedad que cada día se corrompe más.

Reflexionemos que tan atraídos nos sentimos y vivimos aún con las formas de vida del mundo que nos alejan de nuestro Creador y de la vida buena y recta que nos revela en Su Torá, porque eso impactará en la vida de nuestra descendencia lo que traerá consecuencias ya sea de bendición o de maldición.

Que los hogares de cada uno de quienes estamos en el camino de la elevación espiritual este influido y dirigido por mujeres temerosas de Hashem que buscan Su sabiduría para edificar a sus seres amados, para edificar correctamente sus hogares.

 

Talmida: María de los Angeles Salazar Chávez

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