
En esto días se está desarrollando una crisis de seguridad en el país de Ecuador, en donde el Presidente Daniel Noboa, a pocos días de haber asumido el liderazgo enfrenta un caos social debido a que la crimen organizado ha tomado las calles, hogares e instituciones para secuestrar, robar y amenazar a la población civil con el propósito de forzar al presidente ecuatoriano a aceptar una serie de exigencias que les benefician como organizaciones criminales. Medios informativos como El Financiero han difundido que “expertos aseguran que el crimen organizado en Ecuador fue capaz de percibir la debilidad del Estado, lo que provocó una ola de violencia nunca antes vista.”
Esta situación nos muestra como un pueblo que no han contado con líderes que tengan temor al Eterno y que vivan conforme a Su Voluntad, lleva a una nación al caos, hasta llegar en ocasiones a la destrucción por falta de un líder que los motive y aliente para que lleven una vida recta e integra, ya que carecen de la Sabiduría del Eterno y desconocen Su Torá. La consecuencia es funesta pues implementan gobiernos débiles y con corrupción que permea en todas las esferas de su sociedad, en donde la institución más importante que es la familia se encuentra en una grave crisis debido a que las generaciones más jóvenes se incorporan al crimen organizado pues la mayoría de los padres no ejercen un liderazgo correcto debido a que se guían por la corrientes filosóficas del mundo que están llevando poco a poco a la desaparición de la familia como la instituyó el Eterno.
En la parashát Veyélej del libro Debarim/Deuteronomio se narra los últimos momentos de vida de Moshé, quien como líder de Israel se acerca más al pueblo de Israel para darles una serie de indicaciones como gran líder que el Eterno comisionó para sacarlos de la esclavitud de Mitzraym (Egipto), y nos dice que: “Moshé fue y habló estas palabras a todo Israel” (31:1).
El propósito del mensaje que Moshé dirige al pueblo de Israel es motivarlos y alentarlos para que no duden de que la promesa que el Eterno hizo a sus antepasados Abraham, Yitzjak y Yaacob se cumplirá ya que Dios tiene el suficiente poder y autoridad para que su Palabra se cumpla; por lo cual les recuerda algunos de los enemigos que enfrentaron en el desierto, a quienes el Eterno entregó en sus manos. Además, les mandó: “Fortalézcanse y anímense”; no tengan miedo ni se quebranten ante ellos, pues es el Eterno el que irá contigo; Él no dejará que te sueltes ni te abandonará” (31:5-6). Moshé estaba consciente de que no le fue permitido entrar la Tierra prometida, pero sabía que gracias a su guía e instrucción de la Torá que brindó al pueblo de Israel durante su estancia en el desierto esta generación si lograría materializar las bendiciones prometidas por el Dios de sus ancestros.
Como Moshé, la mayoría de los creyentes podemos ejercer un liderazgo en las diferentes actividades que desarrollamos en la sociedad, siendo el más importante el que ejercemos en una familia, ya que tenemos bajo nuestra responsabilidad almas que Dios nos ha permitido cuidar e instruir para que se apeguen a Él ; por lo cual es nuestro deber comprometernos verdaderamente a hacer “Shemá”, es decir “a hacer y escuchar” todo lo que nos habla en Su Tora para poder transmitirlo con sabiduría a los seres queridos, seamos conscientes que es una responsabilidad el aconsejarlos y guiarlos correctamente ya que de esto rendiremos cuenta a nuestro Creador.
También debemos motivarlos y alentarlos con nuestro ejemplo, al ser creyentes con fortaleza y ánimo, que no temen ni se quebrantan ante los enemigos de nuestra alma pues hemos desarrollado bitajón (confianza absoluta) en que el Eterno está con nosotros, nuestra confianza tiene como sustento la tranquilidad que nos dan los méritos que adquirimos al llevar a la práctica sus mandamientos y principalmente los méritos de Yeshua.
Podemos aprender de aquí el gran compromiso que padres, madres, abuelos y toda persona que ejerza influencia en otros tiene de acercarse a ellos con instrucciones para que escuchen, y para que aprendan, y teman al Eterno, y se cuiden de realizar todas las palabras de Su Torá (31:12); porque de esta manera podrán fortalecerse y animarse ante las adversidades y lidiar positivamente con las transiciones de la vida.
Es importante que desarrollemos el hábito de evaluar el liderazgo o la guía que ejercemos sobre otras personas en todos los espacios en donde nos desenvolvemos, pero sobre todo el liderazgo que estamos ejerciendo en nuestros hogares y de ser el caso en la Asamblea donde nos congregamos; teniendo como estándar de medida las cualidades y aptitudes que debe tener el líder temeroso de Hashem de acuerdo con la Torá.
Talmidá: María de los Ángeles Salazar Chávez.
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