
Por el transcurrir de los años el ser humano suele aprender conductas que si bien desde el principio están en un plano espiritual para nosotros manifestar la elevación espiritual por la que luchamos y deseamos conseguir, algunas veces la inclinación al mal nos hace participar en actos de los que después nos arrepentimos, en este caso hablamos del odio, un sentimiento que si bien lo hemos visto a lo largo de la historia y en las escrituras, quiero poner énfasis en el modo en el que se le enseña a nuestros hijos a ejecutar este sentimiento que la mayoría de las veces está mal aplicado.
¿Enseñado?, ¿cómo voy a enseñar a mis hijos a tener odio?, pues muy fácil, recuerda que el ejemplo lo brindan los padres, y no caigamos en una desazón en decir es que yo así soy porque así me criaron, ¡no!, la verdad es que uno como padre tiene la suficiente fuerza mental, física y espiritual para dejar ese odio y no transmitirlo. Hablemos de la preferencia, ese estilo tan peculiar en muchos de los padres en la actualidad que muestran el favoritismo hacia un hijo más que al otro, y no quiere decir que no los amen si no que muestran tal vez mas amor al hijo favorito porque se parece a él, según ellos es más bien portado y cosas por el estilo, lo que en realidad se muestra es que es un daño que el padre necesita rectificar para no transmitirlo, porque el padre o madre suelen verse a sí mismos muchas veces en el hijo menos favorecido de cariño o recordando a alguien ya sea padre o madre que los lastimo, y en realidad lo que demuestran es un odio interno en algún rasgo de carácter en sí mismos.
En la porción semanal de la Toráh en la lectura de Vaieshev (se asentó), aprendemos del episodio del odio que sienten contra Yosef sus hermanos, y el desencadenante de esto fue una túnica especial que su padre le regalo, este regalo culmino en que los hermanos tuvieran este sentimiento, claro que Yosef ya era un joven y podemos deducir que desde que nació fue más favorecido, aunque este regalo fue el motivo para empezar a odiarlo, y aclarando no se está hablando mal de la memoria de Yaakov, si no de la enseñanza que nos transmite, pues el perfeccionamiento es enseñado por los mismos Patriarcas para los hijos de Israel.
Aprendemos de los hermanos de Yosef, como explica la Toráh en Bereshit cap. 37 ver. 4 que comenzaron a odiarle y no podían hablarle apaciblemente, y que de la ignominia de los hermanos derivamos su grandeza, pues no eran hipócritas, expresaban lo que sentían, y tampoco hablamos mal de la memoria de los padres de las tribus, y en la actualidad cuando un hijo expresa sus sentimientos es callado por una bofetada, un cinturón, una vara, palabras groseras, fuertes y fuera de lugar porque el padre o la madre no han podido superar un trauma de la infancia y lo transmiten a sus hijos, ¡entiendan padres los hijos crecen aprendiendo que eso es normal y los patrones se repiten!.
Aunado a esto debemos entender que la Toráh establece que en legítima defensa uno puede anticiparse y asesinar al hostigador, Dios nos libre, en la actualidad hay leyes y jueces que dictan las sentencias. Aprendemos de aquí que los hermanos tenían la intención de asesinarlo por los malos informes que Yosef llevaba a su padre Yaakov, y como la misma Torá a través de los sabios nos explica que un padre debe ser cuidadoso con los sentimientos de sus hijos, porque una diferencia mínima en el trato en favor de uno de ellos puede desencadenar un drama familiar, Dios nos libre.
Padres y madres, aprendamos los mensajes que Dios nos manda, debemos también rectificar nuestro niño interior y todo lo aprendido y desarraigar esos sentimientos de odio, que dan pie a la envidia, celos y contiendas, por cierto muchas veces esto se plasma en enfermedades como el cáncer, gastritis, presión arterial, etc, Hashem nos libre, hagámoslo por amor propio, por amor al conyugue y por amor a nuestros hijos, ellos son nuestra descendencia y nuestro legado, y por amor a Hashem todo obre para bien en la vida de cada uno de ustedes.
Recordemos que estamos aquí para aprender, enseñar y disfrutar de esta hermosa vida, todos los días tienes la oportunidad de cambiar y de ser una nueva persona, ánimo, con Emuná Todo es Posible.
Hashem les Bendiga Grandemente Siempre, Shalom!!!
Talmid: José Guadalupe Estrada Blanco
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