TUS ACTOS TIENEN CONSECUENCIAS EN TU PLENITUD, EN LOS TUYOS Y EN TU ENTORNO.

Hoy vemos como el mundo se ha tornado caótico. A lo que antes se consideraba como bueno hoy no lo es, y en contraparte, lo que se valoraba como malo se ha ido naturalizando, gradualmente fue juzgándose como bueno para la sociedad.

Insospechadamente el hombre actual no alcanza a entender que todo ello ha provocado un serio trastorno en la vida social, pero también en la naturaleza.

Algo que es necesario entender en el hombre es que, aunque todo indica que no, los actos cotidianos que se realizan tienen un efecto en sí mismo, en la familia, en la comunidad, y en el entorno más amplio.

En una lectura espiritual usando la Instrucción (Torá) del Eterno puede verse ese efecto de mejor manera. Con la visión holística que se usa en la racionalidad del mundo también. La primera anima a ser sensible ante el efecto adverso. La segunda no, a causa de la irracionalidad humana.

¿Te has preguntado cuál es tu implicación en la situación que vive tu familia a partir de tus actos cotidianos? ¿Te has preguntado cómo, incluso, tu actuación, las decisiones que tomas y se convierten en actos, tienen un impacto más amplio que tu persona?

Ante lo señalado, es evidente que la plenitud que debieras alcanzar se cimenta en los actos que realices y lo alineado que sean con la Voluntad del Eterno. En ello va en juego, por efecto aludido anteriormente, lo bonancible o no de la situación que tiene tu familia y el entorno.

Es por ello que el Eterno nos brinda Su Torá (Instrucción), y de manera específica, entre otros aspectos, leyes que permitan regular nuestra convivencia cotidiana con el prójimo, pues nuestra vida se resuelve esencialmente en sociedad, en interdependencia con el prójimo. Es así que cada acto que realicemos tiene un efecto en nosotros y en él, y en un entorno más amplio.

El ajustarse a los señalamientos de buena vida que se expresan en la Torá es que sea crea un ambiente de civilidad armónico y progresista que fertilizará la vivencia de plenitud tanto en el plano individual como en el social.

Así que varón, mujer, ¿quieres que te vaya bien? ¿Quieres tener éxito en todo lo que emprendas? ¿Quieres vivir bien? ¿Quieres vivir en paz? ¿Quieres ser pleno? Si tu respuesta es afirmativa, hay una manera, la mejor, de tener todo ello: la Torá del Eterno.

Zambúllete en ella. Dicho coloquialmente: échate un clavado en su contenido. Haz tuyos sus señalamientos instruccionales, y prepárate para vivir plenamente. Aunque es necesario pagar un costo: ceñirte estrictamente a tales indicaciones. Si lo haces intermitentemente, llegarás, pero con no pocos tropiezos. En forma contraria, apegado completamente, los tropiezos serán muchísimos menos, y llegarás con más rapidez.

¡¡¡En tus manos está la decisión!!!

 

Talmid: Lucino Javier García Pesina

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