
A lo largo de nuestra vida en ciertos momentos nos toca pasar por acontecimientos que tenemos que resolver, por ejemplo: Un problema de salud, personal o familiar, un deceso de algún familiar, problemas económicos, personales, problemas con nuestros hijos con nuestro cónyuge, familiares, laborales, escolares …. ejemplos hay muchísimos, pero ¿Cómo lo resuelves tus problemas? ¿De la mano de quien le das una solución? ¿A quién o a quienes acudes? ¿Confías plenamente en tu capacidad, en tu conocimiento y en tu experiencia para resolver lo que sea? Ahora si eres creyente ¿Incluyes a Dios en estas resoluciones? ¿Esperas el tiempo de Él o le ayudas?
Normalmente vamos capoteando las situaciones conforme se van presentando y en algunas usamos la lógica, otros guiados por nuestros sentimientos, otros en base al resultado obtenido por otras personas, otros resuelven por opinión de otras personas, pero muy pocos resuelven en base a la escritura a lo que Dios nos enseña y esto se debe a la falta de una relación con nuestro Creador y la falta de una Emuna (Fe) porque si bien nos consideramos autónomos. Si nos decimos creyentes todas nuestras decisiones en nuestra vida deberían de girar en torno a la voluntad del Eterno.
El hombre tiene una visión limitada al plan de Elohim para su vida y requiere hacer uso de su Emuna para poder resolver en óptimas condiciones dichos problemas y asi cumplir el plan divino o su voluntad.
La parasha donde se desprende esta reflexión se llama Jaie Sara (la vida de Sara) el midrash nos cuenta cuales fueron las consecuencias en la forma en que murió y nos deja ver una comparación del tipo de Emuna que tenía Abraham, la cual era firme, determinante con una sujeción absoluta. Sara no sabía lo que Abraham iba hacer con Itzaak (el sacrificio de su hijo que le había pedido Dios) al enterarse Sara, presta oídos al enemigo desconectándose de su Emuna con El Eterno pidiendo ayuda corrompida de un gigante para asegurarse de lo que estaba pasando con su hijo y aquí vemos que su falla fue que se desconectó de Hashem, su dolor de haber pensado que perdería a su hijo la segó, no hizo uso de una Emuna(FE), todo lo baso en lo visible, en lo que se podía ver, en lo carnal, no quiso aceptar la voluntad de Hashem, y muere.
Fijemos nuestra reflexión en el tipo de Emuna que el hombre puede tener, una Emuna completa y correcta como la de Abraham o en la Emuna que se cimbra con el momento y con los sentimientos. Aquí lo interesante es identificar en cuál de las dos nos encontramos o cuando llegan las situaciones adversas como operamos.
El hombre tiene una visión limitada al plan de Elohim para su vida y requiere hacer uso de su Emuna para poder resolver en óptimas condiciones dichos problemas y así cumplir el plan divino o su voluntad.
Por eso es la importancia de escudriñar las escrituras (la Torá) para saber cuáles son las promesas y bendiciones que debo luchar para obtener y esto abarca en todos los sentidos y en todas las áreas de nuestras vidas en la salud, finanzas, crianza y educación de nuestros hijos, herencia para futuras generaciones, en nuestro matrimonio, en lo laboral en fin en todo su entorno del hombre Dios nos doto de una sabiduría inmensa para que cuando se presente a nuestra vida una situación un problema de cualquier índole resolver en base y de acuerdo al Plan de Elohim (Dios) así todo saldrá bien.
De esta gran enseñanza aprendemos a: 1).- que el hombre retorne a su creador 2).- La Emuna(FE) nunca está por encima de la voluntad del Estreno, 3).- la falta de Emuna (FE) nos puede costar la vida.
Recuerda que, si el Eterno permite situaciones, difíciles en tu vida todo es para bien, depende de nosotros con que Emuna (FE) queremos solucionar, nos conviene creer y esperar en el Eterno.
Shalom y que el Eterno afirme y haga crecer esa porción de fe que nos ha dado.
Talmid: Isabel Villa Nueva Olvera.
¡Únete a la revolución de la emuná (fe)!
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