
Parshat Bereshit (Génesis) es una experiencia de renovación, todas las personas tenemos la oportunidad de recrearnos a nosotros mismos en forma diferente, de establecer una nueva actitud ante la vida. Nuestro Creador Bendito nos entregó su Torá, que nos suministra directrices para nuestro proceso individual de renovación, nos ayuda a redefinir nuestra existencia y desarrollar un nuevo medio de relación con nuestro entorno, es el depósito de tesoros para los principios y patrones que se basa nuestra existencia.
“En el principio del crear de Dios los cielos y la tierra, cuando la tierra era confusión y vacío, con obscuridad sobre la superficie del abismo y el aliento de Dios planeaba sobre la superficie de las aguas, entonces Dios dijo: “Haya Luz”; y hubo luz. Dios vio que la luz era buena, y Dios separó entre la luz y la obscuridad. Bereshit (Génesis) 1:1-4. En este versículo nos muestra que tenemos un inicio a partir de un orden y otro inicio a partir de un desorden y confusión y ahí mismo también nos dan la solución. Cuando operamos nuestras vidas sin la voluntad del Eterno nos deformamos por lo tanto con ese proceder no podemos convivir con El. Cuando deseamos reconstruir nuestras vidas y tomamos la decisión de cambiar y conocer de esa instrucción que nos entregó el Eterno, necesitamos entender que la fuerza de la Palabra es determinante, pues en ella hay poder, pero tenemos que aprender a manejarlo y para ello se requiere entender que lo que hablemos va a diseñar nuestras vidas, es decir pasar de la confusión y vacío hacia un estado de orden y de luz, de restructuración. Para ello debemos elevar primeramente palabra a los cielos, y después de esto empezar hablar cosas buenas sobre nosotros mismos, cambiar nuestra manera de pensar a través de hablar, sacar creencias y empezar a trabajar nuestro inconsciente debemos de esforzarnos por recuperar la imagen y semejanza de Nuestro Creador Bendito y un alma, espíritu y razonamiento en santidad es lo que hace que regresemos a tener esa imagen nuevamente. Cuando el Eterno da la orden “Hágase la luz” el ilumina todo y por lo tanto no da espacio para la existencia de las sombras; así es cuando nosotros decimos que se haga la luz en nuestras vidas invocamos para que El, nos muestre donde estamos ubicados, donde esta nuestra alma, nuestra mente, donde está el fallo, donde necesitamos trabajar y al trabajar en nosotros mismos esas sombras que nos aquejan se disipan. Y vio Elohim que la luz era buena, todo lo que el Eterno ordena que ocurra siempre será bueno, la palabra bueno nos explica que es bueno tener una visualización exacta de cuál es nuestro estado actual y donde estamos ubicados respecto en nuestra calidad de vida y nuestra relación con el Creador bendito. Aprendamos a usar nuestra boca para hablar cosas buenas para que ocurra algo bueno en nuestras vidas, para esto se requiere de la sabiduría divina, y tener una alineación entre lo que pedimos y lo que hablamos, mediante del estudio de la Torá empezamos alinear nuestras mentes y a través de ella nuestra personalidad en su totalidad para funcionar de acuerdo con la sabiduría y los deseos de Dios. Con amor paciente Hashem nos guía hacía la aceptación de esta misión en un nivel personal para que cada uno de nosotros la alcance, el Eterno quiere que retornemos a Él, pero estos deben de ser deseos auténticos para poder hacerlo. Cada uno de nosotros tenemos ese potencial de experimentar ese cambio que Hashem desea y a medida que lo hacemos aceleramos la realización de este propósito. Profundicemos en las cosas del Eterno para poder tener un cambio en nuestras vidas y así poder cumplir nuestro propósito aquí en esta tierra.
Talmida: Martha Patricia García Pérez.
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