
Existen situaciones en nuestra vida que ignoramos, que las vivimos desapercibidas, y estas situaciones traen consecuencias que más adelante se presentaran.
Es importante que tengamos conocimiento y para ello nos lo enseña en esta parashá Él ETERNO.
En esta Parasha Tazria nos habla de la purificación, de las leyes de la pureza e impureza. El ETERNO se dirige a Moshé, indicando las leyes referidas a una mujer embarazada, quien dará a luz, según sea el sexo de él bebe, si es niño siete días estará impura al dar luz, si es niña serán 14 días de impureza en la mujer al dar luz. También nos menciona en esta Parasha lo de la circuncisión, que en el octavo día del nacimiento de un varón debe ser circuncidado.
Existe un paralelismo del embarazo con la conducta del hombre, ya que la mujer durante en el embarazo se sufre y demasiado, dentro de ella se está gestando un producto a punto de manifestarse , a punto de dar a luz, así el hombre sufre también cuando debe tomar decisiones, cuando se tiene conocimiento de lo que está bien y lo que está mal y no toma la decisión correcta o toma su tiempo para pensar cual decisión tomar, se permitió poner en consideración la decisión correcta , esa persona ya se impurifico y necesita ser purificado, al igual como una mujer embarazada, eso demuestra que está alejado, exiliado de Él ETERNO, porque no se debe actuar así, sino evitar al actuar mal o tomar la decisión correcta sin vacilar, sin pensarlo, con ese actuar demuestra lo que hay en su corazón, que aflorara , si hay obediencia, amor y compromiso con Él ETERNO.
Hay otro paralelismo como lo es lo de la circuncisión, el pacto visible, la señal visible entre Él ETERNO y nuestro Padre Abraham, para el hombre la circuncisión representa morir a la carne, a los placeres carnales, para dar paso a lo espiritual y adquiere la señal visible del pacto y se tiende a tener más control sobre la sexualidad y difícilmente arrastrara a la persona al pecado.
Por eso tenemos que analizarnos como estamos actuando, reflexionar, corregir para poder actuar correctamente y sobre todo purificarnos, dar paso a la luz interior que traemos en nuestro corazón, pero una luz purificada, que esta analogía de la mujer embarazada sea de reflexión, para analizarnos y purificarnos como lo manda La Toráh, lo mismo del pacto visible de la circuncisión para el varón, para evitar caer en la tentación, en la mala inclinación de la carne y así evitar a ser impuro, que esto conlleva a ser un leproso espiritual y evitar a llevar una desorganización en su vida y no le permitirá avanzar en su vida.
Talmida: Rosa Elia Domínguez Lugo
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