ACEITE DE OLIVA PURO

En esta porción de la lectura de tetzave (ordenaras) el Eterno ordena, mandar al pueblo de Israel que lleve aceite de oliva puro para ser utilizado en el encendido de la menora en el templo sagrado.

Hashem dice que lleven aceite de oliva puro por medio de un proceso donde prensaban las olivas, se machacaban en un mortero, pero sin molerlas, con piedras de molino para que no dejasen ningún sedimento en el aceite, se extrae la primera gota y el resto se molía, este segundo aceite se utilizaba para las oblaciones de harina.

Solo la primera gota era aceptable para la menora, esto nos enseña que el pueblo judío se asemeja a un olivo por medio del aceite que se produce, las aflicciones y dificultades que soportan no los destruye más bien cada vez son un pueblo puro y santo de donde sale la luz de la tora e ilumina a las naciones.

Encontramos una enseñanza de vida, al ser machacados y prensados por diferentes circunstancias que nos suceden hay un propósito de aprendizaje y crecimiento, una herida no nos mata, nos hace más fuertes. El sufrimiento o ser estrujado  son solo    para sacar lo mejor y de esta manera  aprender, nos permite avanzar de una manera diferente y activar habilidades que se tienen escondidas que serían desaprovechadas si no las sacamos a la luz por medio del proceso que Hashem nos permite pasar.

El aceite no puede mezclarse con ningún líquido  para que sea puro así el pueblo judío es uno que el ETERNO distingue sobre las demás naciones y  se eleva sobre sus enemigos. Es  un pueblo guiado por la tora que sus enseñanzas arrojan luz a cada ser humano que se deja guiar por ella.

La esencia más íntima del judío es pura es sólo su ietzer hará (instinto malo) el que le impide servir a Hashem. Una vez que la cáscara exterior es removida por la presión externa su verdadera naturaleza de kedusha (santidad) se reafirma en ella misma, así de esta manera nuestra esencia es pura y cuando somos machacados sale lo mejor de cada persona para iluminar y elevarnos a un nivel espiritual mayor y salir victoriosos por medio de la luz de la tora que nos da  entendimiento y poder seguir avanzando en santidad que ordena Hashem.

 

Talmida:Graciela Martínez Meléndez

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