LIMPIA TU VIDA DE MALDICIONES, PARA QUE HAYA BENDICIONES PARA TUS GENERACIONES

¿Por qué a veces queremos corregir en nuestra generación a nuestros hijos, en nuestra propia fuerza, en nuestra propia carne? Porque lo estamos haciendo con la misma fuerza de nuestras maldiciones que hemos heredado, aunque nuestra carne sabe que es pecado, hay una lucha interna entre la carne y el ruaj.

 

Cuando Abraham descendió a Egipto en busca de alimento por la hambruna que azotaba donde él vivía, y cuando se presentó delante del Faraón buscando alimento, el mintió diciendo que Sara su esposa era su hermana por temor a que lo matasen, y de alguna forma Sara era su medio hermana, pero en la actualidad en su momento, era su esposa, la misma historia se repite con Isaac su hijo cuando sucede el mismo evento de una nueva hambruna sacude a la tierra e Isaac tuvo que ir a Gerar en busca de alimento tal como lo había hecho su padre Abraham, y también hizo lo mismo que su padre había hecho diciendo delante de el rey Abimelec rey de los filisteos y sucede la misma mentira que le dijo a Rebeca su esposa que dijera que era su hermana, por temor a que lo mataran, en diferente tiempo y en una nueva generación. Y finalmente la misma historia se repite con Jacob, pero en esta ocasión un poco diferente y causa un mayor problema y que es el problema que tenemos hasta el día de hoy, cuando Jacob “suplantando” la primogenitura de Esaú, si somos bien detallistas nos podemos dar cuenta que por lo tanto Abraham ni Isaac, no tomaron seriedad en este pecado de mentira, de hacer corrección, teshuva en sus vidas, por lo tanto el pecado que no cortaron, lo trasladaron a su próxima generación, y este se agudiza aún más, creando tensión, enemistad en su generación, y esto provoca otro o deriva a otro tipo de maldiciones en sus familias, como por ejemplo la vida de Sara, una mujer que era estéril, luego tampoco ella hizo algo para cortar la esterilidad en su vida, sino que la trasladó a su nuera Rebeca, y finalmente Rebeca la trasladó a su nuera Raquel, con esto debemos reflexionar que no podemos permitir como hijos de Hashem que la maldición este saltando de una generación a otra generación y esto puede ser aún peor como lo fue con Jacob que es el problema que hoy en día tenemos, ahora bien, un momento, detente un momento en tu vida, y haz un análisis en tu vida, que pecados hay en tu vida que aun no te has arrepentido y nos los has confesado delante de Hashem para que El te perdone y te libre, y que tus generaciones sean libres de estos pecados que han sido parte de tu vida, pero Hashem no desea que esos pecados se trasladen a tu generación, ahora hay un versículo de la Torah que dice, “Amaras a tu prójimo como a tu mismo”, que hemos hecho por nuestro prójimo mas cercano, que es nuestra esposa, nuestros hijos, los estamos amando verdaderamente? No los estamos amando verdaderamente cuando hay pecados inconfesos en nuestra vida, porque indirectamente deseamos la misma forma de vida que tuvimos nosotros, pero cuando deseamos algo diferente para nuestros hijos, para nuestra generaciones vamos hacer arrepentimiento verdadero y apartarnos de toda forma de pecado en nuestra vida que en efecto va afectar nuestras generaciones y entonces vamos a confesar nuestros pecados delante de Hashem y apartarnos del pecado. Así que limpiemos nuestras vidas de maldiciones, para que nuestras generaciones sean libres de maldiciones y que la bendición de Hashem sea sobre la vida de nuestras generaciones.

 

Shalom.

 

Talmid: Francis Rafael Lopez Arzú

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