INESPERADAMENTE LAS DEUDAS COBRAN VIGENCIA

Es imposible que a lo largo de nuestras vidas estemos exentos de problemas de diferente índole, ya sea con nuestras familias, vecinos,  amigos o incluso de asuntos financieros o materiales, mismos que muchas veces no tenemos la habilidad  y la capacidad para establecer un acuerdo que nos lleve a ambas partes al mejor de los términos con la intención de respetar la amistad o el parentesco según sea el ámbito, o quedar lo mejor posible beneficiados como deudores ante una institución crediticia, situaciones que jamás nos gustaría dejar en un estado pendiente de finiquitar.

Nuestro patriarca Yaacob cuando salió huyendo de Jarán con rumbo a casa de lavan su suegro, en virtud de que su hermano Esav quería matarlo por haberle robado la bendición de itzjak padre de ambos y ante el deseo de salir librado de la intención de su gemelo, hizo un voto diciendo: si Dios está conmigo, me protege en este camino por el que ando y me da pan para comer y ropa para vestir, y yo vuelvo en paz a casa de mi padre,  y el eterno es dios para mi, entonces esta piedra que erigió en pilar será casa de Dios, y de todo lo que tu me des ciertamente apartare el diezmo de ello para ti. (bereshit 28:20 – 22).

 

Durante el tiempo que Yaacob estuvo trabajando en casa de su suegro logró conquistar el corazón de Rajel  trabajando durante siete años a fin de poder obtenerla como esposa pero como su suegro era un hombre malvado lo hizo que trabajara más tiempo del acordado, y así finalmente al cabo de 20 años  salió con cuatro esposas de Jarán y además adquirió toros, asnos,  ovejas, siervos y siervas y su suegro también se benefició de la estancia de Yaacob, pero asi como fue bendecido por el Eterno cometió el grave error de no haber cumplido con el voto que hizo ya   que años más tarde  tuvo que enfrentar esa situación que había olvidado cumplir.

Su hermano Esav estaba resentido y aun tenia la intención de matarlo por lo que Yaacob optó por calmarlo con obsequios, viéndose en la necesidad de recurrir al eterno mediante la oración  pidiéndole que lo librara de manos de su hermano y se preparó para la guerra enviando a su vez emisarios.

De todo lo anterior debemos aprender que las deudas y promesas que hagamos jamás deberán quedar sepultadas con el paso del tiempo, en la medida de lo posible tienen que ser saldadas en tiempo y forma y así evitar vuelvan a surgir ya sea en forma de enfermedad, escasez financiera,  conflictos familiares, etcétera.

Haz plegaria, reza u ora a Dios para obtener sabiduría,  dirección y determinación para enfrentar situaciones como estas. bendiciones del cielo.
¡Se fuerte, seamos fuertes, seamos muy fuertes!

 

Talmida: JUSTO ROMAN GARCIA P.

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