PRESTA OIDO, ANALIZA Y APÉGATE AL CREADOR.

La primera parte de esta parashá (porción) se refiere al canto de Moshé, en el cual describe las características de Yhwh y todo lo que hizo por su pueblo, teniendo como testigos los cielos y recrimina a su pueblo su actitud, diciéndoles: ¿Al Eterno le pagan así, nación vil y carente de sabiduría? ¿Acaso no es EL tu padre, tu amo? Es EL quién te ha hecho y te ha fundamentado.

Recuerda los días de antaño, comprendan los años de generación tras generación, pregunta a tu padre y el té declarará; a tus ancianos y ellos te dirán.

La canción Haazinu describe lo que le ocurriría al pueblo judío al final de los días, esta es la cuarta canción profética, de 10 canciones. En esta canción Moshé le ordena a los cielos y la tierra que presten oídos, porque serían testigos.

De esta porción de la Torá podemos aprender lo siguiente:

Nuestro cuerpo es visible, cambiante e imperfecto, es solo un estuche necesario para estar en esta dimensión y que contiene mi verdadero yo: espíritu y alma, los cuales son invisibles, inmutables, perfectos y eternos y se deben caracterizar por una lealtad invariable a Elohim.

Cuantas veces llenos de tristeza, preocupación y/o angustia por las situaciones que nos ocurren, totalmente alejados de nuestro Creador, volteamos nuestro rostro a EL y pedimos de su ayuda y muchas de esas veces le hacemos promesas o hacemos un voto con El y después de un tiempo, esas situaciones se resuelven o se corrigen y nos alejamos del Eterno, nos olvidamos de lo que ofrecimos y regresamos poco a poco a nuestra vida cotidiana, hasta que nuevamente se nos presente otra dificultad y se repite la historia, como si se tratara de un juego.

Esto es derivado de que muchas personas no están verdaderamente apegadas a EL, solo buscan sus milagros, pero no al Hacedor de los mismos, ni El, ni su hijo Yeshua les interesan, actúan con soberbia, olvidándose de quien los sanó, restauró, proveyó, levantó, cuidó, sustentó, guió, iluminó, protegió, simplemente quien los tiene con vida. No dándole el verdadero valor al Creador del Universo, ni a su hijo que dio su vida por nosotros, actuando el ser humano como un mal agradecido, creyendo que lo merece todo. Cuando el hombre tiene sus necesidades resueltas, cree no necesitar a Hashem, pero que equivocado está porque de repente suelen ocurrir situaciones inesperadas que cambian diametralmente su vida y entonces es cuando nuevamente se acuerda de voltear a verlo. Hay que entender que somos demasiado vulnerables.

El hombre tiende a ser ingrato y piensa que todo lo que tiene es producto de su esfuerzo y no considera que el Eterno es quien determina quien tendrá éxito, para lo cual le dio salud, fuerza, inteligencia, sabiduría, estrategia y lo rodeó de las personas correctas, para que le fuera bien, para hacerlo triunfar.

Hacer un voto con Hashem en nuestro afán de conseguir algo de parte de Él, es demasiado serio, El ve las intenciones de nuestro corazón. Hay un dicho popular que dice prometer, no empobrece.

Esta parte de la parashá es una advertencia para nosotros de la importancia de reconocer a Hashem en nuestra vida y de depender completamente de Él, en todas las áreas de nuestra vida.

Cuando habla de recordar los días de antaño se refiere a que la problemática que tenemos hoy, se originó en nuestro pasado y hoy vivimos las consecuencias, así es que si el resultado no te agrada, debes corregir, porque lo que hables, hagas y pienses hoy, tendrá repercusión en el futuro. Debo invertir tiempo en analizarme, así como las causas que me llevan a ser como soy, para corregir. Si con lo que he hecho hasta hoy no he obtenido lo que deseo, debo hacer cosas diferentes para obtener resultados diferentes.

Te invito a que no solo oigas, sino escucha, pon atención, analiza, razona y corrige.

Shalom

 

Talmida: Bertha Alicia Manautou Galván

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