
El que tiene un objetivo en la vida nada le es difícil, pues cada cosa nos acerca a su finalidad y el esfuerzo a la perfección. En esta ocasión hablaremos un poco de nuestros patriarcas y matriarcas en especial de un gigante espiritual: el pilar del mundo nuestro patriarca Abraham Avinu. Las vivencias por las cuales pasaron nuestros patriarcas y su descendencia son señales y enseñanzas que nos aportan la sabiduría y la estrategia para corregir en relación con el prójimo y para todas las generaciones.
Debemos aprender muy bien cada acto, cada pensamiento de ellos para saber cómo vivir correctamente y evitar todo tipo de errores para tener éxito y vivir con mucha alegría una vida dulce y buena, reflexionando en los problemas de la mano del Creador Bendito acerca de lo que tengamos que reparar preguntándole la estrategia que debemos seguir y corregir con sabiduría y evitar daños para estar tranquilos. Ellos se dedicaban a salvar almas, enseñándoles el propósito de la vida sabiendo que tienen un cuerpo y deben saber que es para servir a su Creador, el deseo de Abraham era acercarse a la Divinidad, cuando una persona busca la espiritualidad debe aprender a esperar que llegue la santidad sin importar por lo que está pasando y no esperar solo la satisfacción de lo material ya que el alma solo quiere unirse con su Padre su origen, y cuando el cuerpo va detrás de sus apetitos hace caer al alma de su nivel espiritual y no la deja elevarse y se vuelve una lucha interminable y hay que detener pues no debemos perder la esperanza que todo quedara arreglado ante el Creador Bendito y esperar hasta que podamos purificarnos y ser mejores cada día. El ascenso a la santidad demanda de mucho esfuerzo, pero esperaremos como Abraham hizo al final y el Creador se le revelo. Si lo imitamos recibiremos buenas noticias si así el Creador lo quiere, haciendo el trabajo correcto reconociendo la verdad de lo que nos acontece sabiendo que el Creador nos creó para alguna misión y nos ayudara. Cada acontecimiento en la vida de las personas es una prueba para acercarnos mas a nuestro Padre Celestial y no debemos permitir que las emociones nos impidan ver la bendición de salir de los problemas, como a nuestros patriarcas les sucedió no resolviendo correctamente pues el calor y el sufrimiento no los dejaba ver la bendición y la misericordia de Hashem, Hagar no podía ver el agua debido a su aflicción estando en Beersheva y cuando su dolor ceso todo se corrigió.
Fallar en repetidas ocasiones es parte de la vida pues no somos perfectos, la vida consiste en caerse y fracasar, hay que pedirle al Creador fuerza cuando erramos, levantarnos y acercarnos a EL buscando su voluntad, e ir a estudiar la Toráh con nuestro maestro que nos enseña el camino a nuestro Creador para cumplir con sus preceptos y purificarnos, elevarnos aunque nos volvamos a caer pues esto nos debe servir como ejemplo a toda la humanidad. Porque sé que cada evento en mi vida está dirigido por El Creador y es para mi bien ya que todo es para elevarme y hacerme crecer. Abraham fue un hombre de emuná (fe) alguien que lucha por el Creador y y por su propia alma sin desconectarse y apartarse de Yahweh. Este es el camino que nos mostraron nuestros patriarcas y lo hicieron en honor al Creador, enseñanza eterna que tenemos que seguirla y vivirla para lograr los niveles más elevados y superiores conectándonos con el Creador y tener una vida dulce y espiritual en un mundo material a un mundo espiritual y gozar de una mejor vida rectificando y brillando con la luz de la emuná herencia de nuestros patriarcas.
Amen, amen, amen.
Shalom.
Talmida: Rosa María Vega Cruz.
¡Únete a la revolución de la emuná (fe)!
Escríbenos tus comentarios al siguiente correo: havaministerios@havasinagoga.com