
El hombre a lo largo de su vida de manera natural y secularmente asimila que su propósito en este plano material básicamente es el.dejar huella y herencia en su ámbito familiar, social y laboral.
La lucha constante por ser alguien y amasar fortuna económica y material lo llevan a embarcarse en este rol impuesto por la sociedad olvidando así de que hay un Dios y padre eterno presto a escuchar el más mínimo indicio de creencia en el.
El patriarca Yaacob (Israel) gesto las 12 tribus y vivió 147 años, vivió en la tierra de Egipto 17 años, el eterno Dios le dio muchos privilegios entre ellos el ser estudioso acérrimo de la Toráh y llevar a su descendencia por este camino, el ser conocedores de la sabiduría del cielo; el patriarca tuvo luchas, desafíos, problemas, pruebas y caídas como cualquier ser humano pero jamás disminuyo su ánimo, su voluntad y su fe por agradar a Hashem, y así estar sujeto a su voluntad, recibió parte de las promesas que estaban destinadas para el pueblo de Israel y dejar herencia a sus hijos y linaje venidero. En todos estos desafíos aprendió tomado de la presencia de dios en su vida, a resolver problemas con sabiduría, lo cual demuestra que jamás estuvo tranquilo y pasó a ser un justo y luchar constantemente.
Por lo tanto, Yaacob acumulo méritos para ir delante del eterno y tocar su corazón y ser escuchado en sus peticiones y necesidades, vivió como un Tzadik y así murió, lo cual nos lleva a confiar, creer y determinar que así como vives morirás.
Tuvo el privilegio de bendecir a todos sus hijos con mandamientos y dando a cada uno según su tribu, para después recoger sus pies y morir.
De todas las situaciones adversas que tenemos a lo largo de nuestra vida debemos aprender y ser conscientes de que el eterno está siempre presente, así en las cosas buenas como en aquellas de nos lastiman y nos llevan a un aparente sufrimiento; debemos agradecer al eterno por tales situaciones y nunca permitir entre en nuestro corazón la amargura, la tristeza y hasta la queja por tales pruebas.
Mis amados hermanos lectores a estas alturas de nuestra vida es necesario preguntarnos lo siguiente, he sabido vivir, como estoy viviendo o estoy aprendiendo apenas a vivir y asumir las consecuencias en nuestra vejez según sea tu respuesta a tu manera de vivir, asumiendo que el eterno permitirá que lleguemos hasta ese punto, la vejez.
Es conveniente tener una muerte en paz, saber que nunca nos apártanos de la presencia de Dios,
y sobre todo dejar a nuestra descendencia con una relación estrecha con el Creador para que vivan una vida de victorias, de triunfos, de tranquilidad, prosperidad a causa de los méritos que tuvimos y que ellos mismos cosecharan a lo largo de sus vidas.
Debemos esforzarnos en llevar una relación personal apegada a la voluntad de Hashem, poner por obra sus mandamientos (mitzvot), ser testimonio delante de nuestro prójimo y reflejar la luz de la presencia de Dios en todo momento.
Hermanos: Sean fuertes, muy fuertes, seamos muy fuertes. Transformemos nuestras vidas por causa del ejemplo que nos dieron nuestros patriarcas.
El Eterno les bendiga conforme a su voluntad.
Talmidá: Isabel Villa Nueva Olvera.
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