ENCONTRANDO EL CAMINO.

Hay momentos en nuestra vida que nos mueven, nos sacuden de un letargo  y esos momentos suelen ser situaciones no tan agradables, son situaciones o eventos que nos quitan paz, nos intranquilizan, nos lastiman, y pensamos que no merecemos pasar por estas pruebas o sufrimientos.

Reflexionemos, cuantas veces nos encontramos frente  a personas que nos lastiman o nos hacen daño con toda la intención de hacerlo. Ante esto ¿Cómo debemos conducirnos para resolver? ¿Cómo manejamos las situaciones sin que nuestro prójimo  salga también lastimado? Cuando una persona le hace mal a otra, la que recibe el mal primeramente se aflige y busca una respuesta que generalmente es encolerizarse y busca vengarse del opresor por lo que le hicieron.

Al estar atribulados es tiempo de que busquemos respuestas al conflicto, pero no en nosotros mismos pues pensaremos que estamos bien, no en el agresor puesto que según nuestra emoción en apariencia él esté mal. Busquemos el origen de la situación. Hashem quiere que nos acerquemos a Él; pero tenemos que hacerlo nosotros, Vaigash (Y se acercó) Vayamos a la Luz de la Torá (Instrucción).

En la porción semanal de la Torá Vaigash, comienza con el encuentro de Yehudá, sus hermanos  y Yosef. Yehudá pide por la liberación de su hermano menor Biniamin que es el hijo amado de su padre (Yaakov) y se ofrece a sí mismo como esclavo en lugar de su hermano ante Yosef (gobernador de Egipto), luego de una serie de argumentos de cada uno, Yosef observa la lealtad de sus hermanos entre sí y termina revelando su identidad diciendo ¡Yo soy Yosef! Y pregunta ¿Mi Padre vive (Bereshit 45:3.)

Una vez que Yosef se revela se origina una reconciliación con los hermanos, se abrazan, lloran, se besan. Sus hermanos se sintieron avergonzados y con remordimiento por haber hecho mal a Yosef, porque  recordemos que ellos  lo dejaron en un pozo que no tenía agua, lleno de serpientes y alimañas, y  lo vendieron como esclavo.

Yosef los reconforta y los exonera de toda culpa diciéndoles Pero no estén tristes, porque no me vendieron a esclavitud, ni se enojen ustedes mismos, porque fue Elohim quien me envió delante de ustedes para sustentarlos(Bereshit 45:5). Es así como nosotros tendríamos que actuar ante esas circunstancias, no solo pedir perdón o perdonar si no que al igual que Yosef “reconocer que todo lo que nos ocurre ya sea bueno o malo es para bien y es la voluntad del Eterno que pasemos por tales circunstancias para corregir, aprender y mejorar en nuestras acciones y así acercarnos a Elohim.

 No estamos condenados para siempre a repetir el pasado Rabino Jonathan Sacks.

 

Talmid: Omar Aguilar Reyna

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