
Durante nuestra vida pasamos por diferentes situaciones que nos ayudan o afectan nuestro carácter e incluso la manera en que percibimos todo en nuestro entorno, ya sea que lo hayamos causado nosotros mismos o alguien más, cual sea el caso la manera en que nos mostramos y manejamos ante la situación es la que nos define. Por ejemplo: la historia de Yosef (José) y sus hermanos; el fue echado en un pozo y por idea de su hermano Yehudá (Judá) fue vendido terminando en Mitzráim (Egipto) donde paso por diversas situaciones y pruebas y se convirtió en gobernador. Al pasar de los años sus hermanos vinieron a él sin ellos saber que el era Yosef. Como autoridad él tenía el poder de vengarse de ellos y empezó a hacerlo reteniendo a su hermano Binyamín (Benjamín). Fue entonces cuando Yehudá se acercó (vayigash) para hablar con Yosef ofreciéndose en lugar de su hermano haciendo notar un arrepentimiento genuino por los hechos cometidos a Yosef. Fue así que Yosef fue movido a misericordia y reveló su verdadera identidad a sus hermanos.
Muchas veces vivimos separados de la voluntad del Eterno, lo cual, entre otros daños a nuestra alma, nos incapacita de hacer misericordia y bondad con el prójimo. Si vivimos en pecado descendemos de la presencia de Elohim y disminuye nuestro nivel espiritual y cuando vienen estas situaciones negativas o personas a afligir nuestra vida no podemos conectar con Hashem porque estamos alejados, insensibles a su presencia por causa del pecado que nos separa de Él al no tener una buena emuna (fe) en El.
Te has preguntado, ¿Por qué vienen personas mal intencionadas, con tristeza o dolor a nosotros?
Así como Yosef tuvo que ser tratado por el Eterno estando doce años en la cárcel, de igual modo nosotros necesitamos ser tratados por el Eterno. La Toráh (instrucción) manda no tomar venganza, responder con un espíritu de bondad así reflejamos quienes somos y quien es nuestro Elohim.
Siendo luz actuando de la manera que la Toráh nos enseña atraemos bendición y podemos ser de bendición para otros.
Por lo tanto, necesitamos recuperar el acercamiento verdadero con Hashem para tener una buena comunión y una emuna verdadera. De esta manera si estas pasando por una situación que te aflija puedes confiar en Elohim y tomar la iniciativa de arreglar dicha situación, inclusive si la persona ya no vive pedirle al Eterno que te libere de esa aflicción y El obrara. Lo bueno y lo adverso que hayas pasado en tu vida, es para un crecimiento y maduración espiritual, para la elevación y mejorar nuestra calidad de vida y siempre hay que agradecer por ello.
Talmida: Graciela Martínez Meléndez,
¡Únete a la revolución de la emuná (fe) en Hava Ministerios!
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