
Actualmente la mayoría de la humanidad está viviendo en un estilo de vida en la cual asume como “verdad” su propia realidad. Así las personas vivimos conforme a la realidad que percibimos cada quien. Sin darnos cuenta esto ha generado el caos no sólo en la vida del hombre sino en la creación, ya que cada quien percibe una realidad conforme a su vivencia y lo más delicado actúa conforme a esa realidad sin importarle perjudicarse así mismo, al prójimo y a la naturaleza.
En la parashá de este estudio “Vayigash que significa “y entonces” nos enfocaremos en el acontecimiento de la intercesión de Yehudá por su hermano Binyamín ante el virrey de Mitzraym, quien en realidad era su hermano Yosef. Este encuentro nos revela muchas luces de sabiduría, entre ellas la existencia de “realidades alternas “que cada participante vivía. Como estudiamos en la parashá anterior Yosef aún no se revelaba a sus hermanos ya que quería ver si ellos se habían arrepentido de haberlo vendido como esclavo casi 20 años atrás.
Bereshit 44:18-22 Yehudá se acercó a él, y dijo: “Por favor, señor mío, que tu siervo hable ahora una palabra en los oídos de mi señor, y que no se encienda tu ira contra tu siervo, pues tú eres como el faraón. Mi señor preguntó a sus siervos: ¿Tiene padre o hermano?” Y nosotros dijimos a mi señor: “Tenemos un padre anciano y un hijo de (su) vejez, pequeño; su hermano murió y él sólo quedó de su madre, y su padre lo ama”. Entonces dijiste a tus siervos: “Bájenlo a mí para que yo ponga mis ojos en él”. Y dijimos a mí señor: El joven no puede dejar a su padre, porque si dejase a su padre, morirá”.
El Miidrash Bereshit nos dice que Yosef actuó duramente con sus hermanos con la intención de que sus ellos sufrieran por sus errores y fuesen redimidos en este mundo, sus acciones no fueron inducidas por la malicia o el odio personal, sino dictaminadas en consideración por sus hermanos para exonerarlos de culpa, para bien de ellos y leshem shamaim para que hicieran teshuvá y así se salvaran del Guehinam (infierno); esa era “su realidad” bajo la que actuaba. Pero había otra realidad en su corazón, Yosef guardaba resentimiento con sus hermanos por lo que le habían hecho. Por lo cual al tener a sus hermanos frente a él decidió prolongar su dolor y a la vez prolongar el dolor de su familia.
¿Cuál era la realidad para sus hermanos? Para ellos el virrey de mitzraym era un gobernante gentil sin escrúpulos y con autoridad que los estaba acusando de delitos que podían llevar a privar de la libertad a su hermano menor Binyamín lo que provocaría una gran tragedia en su familia especialmente a su padre. Yehudá ante la promesa hecha a su padre Yaacob es quien enfrenta al virrey egipcio (ya que sabía que en el pasado se equivocó al no interceder por su hermano Yoseft para evitar que lo vendieran), estaba preparado para recuperar a Binyamín y así demostrar que asumía la responsabilidad como líder de los hermanos. El Midrash nos dice que los hermanos de Yoseft al paso de los años habían tomado conciencia del mal que hicieron a su hermano Yoseft y a su padre Yaacob (teshúva) , por lo cual querían redimirse y su plan al ir a Miztraym era recuperar a Yoseft.
Este encuentro nos habla mucho de las realidades que las personas involucradas en un acontecimiento pueden estar percibiendo de diferente manera, la sabiduría oculta en esta porción de lectura nos revela que hay una realidad que cada quien percibe conforme a su vivencia, es decir una misma realidad pude ser percibida de diferente manera por varias personas.
Así puede ocurrir en nuestras vidas al tomar decisiones conforme a nuestra propia realidad, lo que nos genera el riesgo de un sesgo que puede traernos aflicción, ya que hacemos una interpretación errónea de la información disponible que ejerce influencia en la manera en la que procesamos los pensamientos, emitimos juicios y tomamos decisiones. Donde hay dos realidades hay un problema. Por lo tanto, debemos tener cuidado de no sostener una realidad alterna para no tener problemas o para justificar algo ya que eso no sólo trae problemas a nuestra vida sino también podemos dañar a las personas que están a nuestro alrededor. Las realidades alternas generan discrepancias, que son una realidad que el Eterno no quiere ya que hacen daño.
¿Cuál realidad es la que debemos considerar al tomar una decisión? De acuerdo con la sabiduría de la Torá los eventos que ocurren en la vida del hombre tienen una interpretación única, la realidad primordial es la que tiene Hashem. Tenemos que aprender a ver lo que no se ve, hay fuerzas espirituales que se mueven para llevar cosas a nuestras vidas; así la primera realidad que debemos consultar es la de Hashem que nos revela en Su Torá. A Dios le agrada que dependamos de Él; debemos enfocarnos en Hashem, Su providencia, SU Gloria, Su poder por lo tanto la primera demostración de confianza es con Hashem.
Reflexionemos acerca de la manera en la que tomamos decisiones y preguntémonos ¿El Eterno ve mi realidad cómo yo la estoy viendo?, si no es así ¿Cuál es la realidad primordial que Hashem tiene acerca de lo que estoy viviendo? ¿Cómo accedemos a la realidad primordial que Hashem ve para tomar decisiones sabias? “Y Yehudá se acercó a él”; seamos como Yehudá quien se acercó con confianza y una actitud determinada a que nada lo detuviera ante su decisión de recuperar a Binyamín y no producir más dolor a su padre y familia. Y entonces enfrentemos los problemas y desafíos con confianza y la actitud correcta, es decir, determinados a mejorar nuestra vida, ya que sí estamos apegados a Hashem y a Su Torá para conocer Su voluntad conoceremos la realidad primordial ya que sólo Hashem puede darnos garantía de que las decisiones que tomemos conforme a su sabiduría no generaran sufrimiento.
Talmida: María de los Ángeles Salazar Chávez
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