
En la épica historia de David HaMelek (El Rey) econtramos un capitulo de su vida que es verdaderamente sorprendente. En concreto, el momento en el que decide enfrentarse al malvado gigante filisteo Goliath. El ejército de Israel tenía número, combatientes, escudos, lanzas, arcos, flechas, caballería, tenían todo para ganar la batalla contra un solo hombre. Pero carecían de una sola cosa, la más importante de todas: «emuná» en sí mismos sabiendo bien que eran portadores del nombre del Eterno, y del respaldo de Hashem en las batallas contra lo que ante sus ojos parecia invencible.
La audacia del Rey David acompañado de su emuná hizo que el Eterno lo respaldara.
De esto aprendemos que nuestras acciones diarias acompañadas con la emuná del Creador y en Él, podremos hacer frente a todo lo que nos aqueja, desde nuestro interior, que afecta lo que hacemos y decimos hasta lo que no está en nuestras manos y no podemos controlar como lo que nos afecta del ambiente, de las situaciones y de las personas con las cuales nos relacionamos.
Debes saber que tu día debe de ser vivido con la emuná en el Santo Bendito Es, nuestro Creador. Sabiendo bien y estando seguro de que no habrá obstáculo contra ti que pueda resistir si te opropones vencer. Tan solo cree que es posible y lo lograrás pues el Dios de Israel está contigo.
¿Quieres saber el tamaño de tu grandeza? Ve el tamaño de tu oponente.
Hoy vive como un David, es decir, el predilecto (de Dios). Si asumes que eres un hijo de Elohim, amado y predilecto, el ETERNO HONRARÁ EN LO QUE CREES DE TI MISMO PUES VIVES CONFORME LO QUE CREES DE TI.
Shalom a todo el mundo.
Rab. Fernando Isaac.