RECOMPENSA A LOS QUE OBEDECEN LOS MANDAMIENTOS.

Por medio de la obediencia a los mandamientos nos preparamos para la vida eterna y la exaltación.

Algunas veces no sabemos la razón por la que se nos da un mandamiento en particular, sin embargo, demostramos muestra Fe y confianza ante Hashem.

La obediencia de quien busca justificarse sino la obediencia de quien, en amor agradecido, busca agradar aquel que nos amó y se entregó asimismo por nosotros

Obedecer la palabra de Hashem Torá, por ejemplo, que él se complace con los que no le obedecen.

Es nuestro Padre y debemos honrarle como tal: pudiera decirte que después de todo te conviene, pues al final todo lo que te pide que hagas es bueno para ti, es protegerte y guardarte por el mejor camino. Obedecer la Torá es nuestro amor hacia él.

¿Qué nos promete Hashem si le obedecemos? Si obedeces al Señor tu Dios recibirás las siguientes bendiciones:

Tus ciudades y tus campos serán benditos, tus hijos y tus cosechas serán benditos. Las crías de tus rebaños y manadas serán benditos. Tus canastas de fruta y tus paneras serán benditas.

A través del amor de Yeshúa, él dijo «si me amáis, mis mandamientos guardareis» (Juan 14:15). Así el amor de Yeshúa se expresó en su obediencia (Juan 14:31).

La obediencia de obedecer los mandamientos nos enseña muchas cosas, entre ellas:

Por medio de los mandamientos, él enseña su voluntad para con nosotros y nos muestra como amarnos los unos a los otros y a vencer al hombre natural.

La obediencia a los mandamientos nos prepara para regresar a la presencia del eterno y obtener la vida eterna.

La mayor recompensa es tener el honor de un trato más cercano al Eterno.

La recompensa del amor es la auto manifestación de Yeshúa: deseamos con alegría hacer la voluntad de Hashem y agradarle en todas las cosas.

Esta es la herencia de todos los que han llegado a una fe viva en Yeshúa. Si queremos disfrutar de esta vida, abracemos la obediencia.

Es de vital importancia obedecer la Torá. Hagamos las siguientes preguntas:

¿Qué separó al hombre de Dios? Desobedecer la palabra dada en Edén

¿Qué acerca al hombre a Dios? Obedecer la Torá.

Hashem promete recompensar a quienes le obedecen con bendiciones temporales y espirituales. La bendición de Hashem acompaña al obediente: te dará claridad de propósito.

La obediencia y sus recompensas. Cuando escuchas las palabras acatamiento, sumisión, subordinación respeto, sometimiento, docilidad, disciplina, todas estas son sinónimos de obediencia para poder acceder a una recompensa. El Todopoderoso tiene sus recompensas, las cuales, si cuidadosamente ponemos en práctica, recibiremos el beneficio por escuchar su consejo y ponerlo por obra. Más ahora librados del pecado y hechos siervos de Hashem, tenéis por vuestro fruto la santificación y por fin la vida eterna.

 

Talmida: Flor espinoza

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