
Cuando vienen a nuestra vida situaciones adversas y no tenemos el entendimiento de las cosas de Hashem suelen ser muy difícil de salir de esas situaciones e incluso hay personas que pasan por estas situaciones aun teniendo ese entendimiento, pero no lo aplican a su vida y suelen hacerlas parte de la vida misma hasta el último día de su existencia; lo cual no debe de ser así, pero ante la falta de ese entendimiento quedan atrapados en ese pozo.
En esta parasha vemos como Yosef tiene un retroceso que lo lleva a descender en su calidad de vida debido a varias conductas que él tiene. En esta parasha veremos una parte de, porque llegan esas situaciones adversas a nuestras vidas y como poder enfrentarlas.
En esta porción vemos como hace énfasis la Torá de que Yosef era muy joven, la juventud de él tiene dos atributos, fuerza-vigor, y a la vez inmadurez. A pesar de su conocimiento de Torá no alcanzaba su nivel de madurez, el solamente estaba concentrado y enfocado en el desarrollo de la hacienda de su padre, pero no de las cosas espirituales, por lo tanto, no podía hacer germinar esa palabra que había adquirido. Yosef también tenía problemas para relacionarse con sus hermanos pues ellos lo odiaban por las conductas que él tenía hacia ellos, por eso planearon aniquilarlo, primero le quitaron la túnica que su padre le había regalado y después lo arrojaron al pozo.
De esto aprenderemos varias cosas:
Que podemos tener mucho conocimiento de Torá pero no hacemos germinar la palabra con la información que adquirimos, la retenemos solo como información y no la aplicamos a nuestras vidas mucho menos al mundo exterior que tanto lo necesita.
Que consientes o inconscientemente tenemos una tendencia para enfocarnos en los asuntos del mundo dejando en segundo plano los asuntos espirituales.
Cualquier defecto que tengamos en nuestro carácter siempre buscara un cauce, una salida, por eso tenemos que estar conscientes de la manera en que nos conducimos hacia nuestro prójimo de no hacerlo así vendrán juicios a nuestras vidas que se materializarán.
La túnica significa: Autoridad. El pozo significa: El inicio del sufrimiento.
Nadie puede ser arrojado al pozo sin antes quitarle la autoridad, Hashem es el que quita esa autoridad y El mismo es el que permite o no entrar al pozo.
Conclusión: tenemos que hacer conciencia de nuestros actos, reflexionar, analizar, hacer teshuva interiorizar en nosotros mismos para ser capaces de ver los actos que hacemos hacia nuestro prójimo sean los correctos y no ser arrojado al sufrimiento (pozo), pues ya en pozo es cuando inicia esa esclavitud que nos llega por decreto de Hashem pero con el único propósito de hacer una corrección y re direccionar en nuestras vidas, pues cada acto es como una semilla la cual germinará en una bendición o maldición y que cada uno de nosotros tiene esa libertad para elegir.
Esta parte de la vida de Yosef nos enseña a tener temor a los juicios adversos y analizar muy detenidamente nuestros actos para evitar que lleguen esos juicios decretados.
Ahora pregúntate ¿Estoy consciente de los actos que realizo? Lo dejo a tu reflexión.
Talmida: Martha Patricia García Pérez
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