SEMBRANDO BENDICIÓN

Nuestros pensamientos y nuestras acciones reflejan lo que somos en realidad, como vemos el mundo, como nos vemos en realidad y como actuamos ante esa realidad. Hay personas que piensan que para recibir hay que dar; que para iniciar nuestro crecimiento espiritual está bien, es un buen principio; pero es una forma de pensamiento egoísta, como los es “pedir para sí mismo sin compartir o en su defecto compartir lo que nos sobra”; si hacemos bondad (jésed) de esta manera prosperaremos sí, pero para sí mismos y no es a la manera que Hasem quiere y desea que hagamos.

Cuando pedimos para cubrir nuestras necesidades es acetable, pero cuando pedimos para dar a otros nos asciende a otro nivel; por consecuencia adquiere congruencia con la expresión “es mejor dar que recibir”. La voluntad del  Eterno es que seamos un canal, un vehículo de bendición para llegar a otros es decir hacer llegar la bendición del Creador al que está alejado, sembrándole el despertar de la conciencia y la necesidad de retornar a su creador; dicho de otra manera es restablecer la conexión de su alma divina con el Eterno. Y en lo que se refiere a nosotros al momento de depositar nos dará una alegría indescriptible pues estamos seguros que Hasem hará.

En la parashá Terumá (Ofrenda). El Eterno habla a Moshé diciendo, habla a los israelitas y haz que me traigan una ofrenda. Toma mi ofrenda de todo aquel cuyo corazón lo impulse a dar (Éxodo 25:1-2). Me harán un santuario, y yo morare en ellos.

Y todo el pueblo de Israel dio en abundancia para la construcción del Mishkan, recordemos que los israelitas salieron de Mitzraim (Egipto) con grandes riquezas y ahora el Eterno les estaba pidiendo, pero lo tomaría solo del que está dispuesto a dar. Él había provisto al pueblo de abundantes recursos para que no sufriera de nada material pero llegaba la hora de pedir para sí.

Ante estas reflexiones hagamos una introspección, como estamos interiorizando estas enseñanzas; Hasem quiere bendecirnos y aumentarnos, para que nosotros extendamos esa bendición, hacia nuestra casa, familia, y sobre el necesitado, si el Eterno nos bendice, es porque nos va pedir.

La lección para nosotros es la siguiente, si queremos recibir debemos dar, entonces debemos pedir para dar, y si damos con el deseo de dar más el Eterno recompensará y multiplicará, pero debemos de dar con la convicción de que nada es de nosotros, todo es del Eterno  y cuando damos se lo estamos regresando a él.     

 

  

Talmid: Omar Aguilar Reyna

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