
No hay alguien que en su sano juicio desee permanecer por propia voluntad en una condición que ha venido arrastrando por mucho tiempo en su vida y que solo le ha traído dolor, soledad, enfermedad, crisis económica, financiera y material, etcétera, y que por sí solo pueda salir adelante con el deseo de encontrar mejores posibilidades de progreso y asegurar un presente y por consecuencia un futuro prometedor para él y los suyos.
Naturalmente de alguna manera deseamos y buscamos quien pueda ayudarnos a salir del estancamiento, y redoblamos esfuerzos y voluntad por deshacernos de aquellos rasgos personales que si bien reconocemos que han sido parte de la condición actual es necesario renunciar a ellos y abandonar a la persona que soy para transformarme en una mejor versión de mí mismo.
El eterno dijo a Abraham: vete por ti de tu tierra y de tu lugar de nacimiento, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostrare y te convertiré en una gran nación y te bendeciré y engrandeceré tu nombre y serás bendición.
Bereshit (génesis) capitulo 12 versículos 1-2.
Dios escogió a nuestro patriarca y promotor del monoteísmo mediante la Torah, le hablo y le hizo ver que para poder bendecirlo, prosperarlo, designarlo como el padre de multitud de naciones y se concretaran estas promesas, era necesario ser transformado, no mediante artilugios ni magias sino más bien en trabajar, esforzarse y renunciar a sus rasgos de carácter, cultura, costumbres, hábitos y creencias que eran parte de su vana manera de vivir; las pruebas y sacrificios que el eterno permitió en Abraham fueron parte de su voluntad para establecer un carácter fuerte, afirmarlo en la emuná (fe), y las condiciones en su vida con el paso del tiempo fueron tomando lugar; tuvo una esposa quien fue Sara, su ayuda opuesta, un hijo, Itzjak, a quien más tarde también utilizaría para formar parte de las pruebas que dios trajo a la vida del padre de la fe, lo prospero en todo, fue rico en bienes materiales, ganado, oro, siervos y tierras ricas en producción, su vida fue consagrada a la voluntad de nuestro Elohim y todo su linaje formo parte de la bendición de dios, de su nieto Yaacob surgieron las doce tribus de Israel, pueblo escogido por el creador.
Estimado y bendecido lector, el ser humano por naturaleza desea que su vida sea plena de paz, felicidad, prosperidad económica y material, salud, familia, laboral y secularmente están al alcance de cualquiera pero hay que pagar un precio a la manera del mundo y si bien cabe señalar que la salud no se puede comprar, ni la felicidad, ni la familia; dios en su infinita misericordia y bondad, todo sin excepción, todo lo tiene en su reino para otorgar, y de hecho ya está en el mundo espiritual, solo hay que pelear por esas bendiciones, pedir conforme a tus méritos y el eterno dará, abundara, prosperara y bendecirá para ti, y los tuyos alcanzaran y verán la luz de dios en tu vida, testimonio de la presencia del eterno en quienes han decidido hacer lej leja, dejar atrás los aspectos que te apartan de su bondad, creer y confiar que dios dará, hacer teshuvá (arrepentirse y corregir), hacer su voluntad, tener mandamientos y esperar para vida eterna.
Solo esfuérzate y se valiente, sean fuertes, seamos fuertes, seamos muy fuertes, shalom.
Talmid: Justo Román García Pesina
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