
Tal vez estés pasando o tengas alguna situación o suceso que se convirtió en un problema, el cual este causando sufrimiento, dolor, angustia, desesperación y puede ser incluso que dentro de estas aflicciones en la que te encuentras sea ocasionadas por personas muy cercanas, personas que se supone nos deberían de querer y procurar, sin embargo forman parte de este momento tan amargo y pasan los días e incluso años y puedes pensar que nunca se arreglara esa situación, algunas veces nos damos por vencidos ¿Qué se debe hacer en estos casos? ¿Debo de odiar a las personas que están involucradas? ¿Mi actitud ante el problema es quejarme? ¿La amargura es la solución? ¿Culpar a otros por la situación? Hay muchas opciones, pero no son las mejores.
La Torá nos enseña una lección través de la vida de Yosef y viene en la parashá de Miketz que se traduce (al termino)
El contexto es: Yosef el onceavo hijo de Yaacob, era muy joven e inmaduro su habla no era correcta y metía en problemas a sus hermanos con su padre y debido a estos comportamientos no lo querían, el poseía un don de interpretar sueños y era instruido en la Torá por su papa. Cierto día su padre lo manda a buscar a sus hermanos, los encuentra y estos lo querían matar, lo meten en un pozo y decidieron venderlo, hasta que el joven llego Mitzraim donde por un falso lo mandan a la cárcel ahí paso 12 años. Y él no sabía si algún día seria libre, aquí es donde comienza nuestra parashá Miketz al término de dos años… (el principio de algo y el final de un suceso) Yosef fue llamado por faraón para que interpretara sus sueños este suceso marco la salida de la prisión. Una vez que Yosef se encuentra frente al faraón y le interpreta sus sueños junto con una aportación para mejorar situación que traería la hambruna faraón lo constituye Virrey tuvo un final bueno.
Debemos de entender que Hashem está a cargo de todo lo que nos sucede en nuestro diario vivir, nada de lo que nos pasa es casualidad, toda persona que nos hace favores o nos causa daño son meros agentes que cumplen con los decretos de Hashem.
Las circunstancias en las que nos encontramos son causa de lo que hemos hablado y accionado bien o mal y se llaman consecuencias, el problema, la aflicción o la situación que se está pasando es la cárcel y antes de ello hubo un antesala, esta simboliza el pozo y este es el momento donde debemos de reparar y arreglar la situación haciendo teshuva si no el problema avanzara, hasta que no se cumpla una condena, este tiempo se aprende y se repara solo así se sale del problema ( Miketz), es de suma importancia que aprendamos a examínanos profundamente y reflexionar en donde está el error o el fallo, donde se abrieron puertas para que esta situación viniera a la vida. A Yosef se le decreto 10 años en prisión por blasfemar sobre sus diez hermanos y dos años más por dos palabras herradas (cuando le dijo al copero “recuérdame y sácame de esta prisión”) hasta que Yosef no aprendió humildad y reconoció que todo don viene de Hashem fue como corrigió lo que tiempo atrás genero con sus palabras y acciones trayendo a su vida aflicción y dolor, la actitud que tuvo fue que en ningún momento se amargo, ni odio a sus hermanos. Dentro de nuestros procesos la actitud es importante. No fue fácil corregir fallos naturales que tenía Yosef pues Hashem le dio un don que él se atribuía hasta que no reconoció que todo proviene del Eterno, maduro se convirtió en un hombre comprensivo, humilde y sabio, fue como se le restituyo todo lo que había perdido.
En situaciones difíciles, el hombre debe de aprender a redireccionar ante el problema, tomando un rumbo conforme al proyecto que el Eterno tenga para nuestra vida, aprender de errores, reflexionar y examinarnos, esto nos salvara de una antesala o bien de un juicio, que puede durar tiempo, puede ser también que la situación que empezó haya tenido un buen comienzo y la lógica nos dice que tendrá un final bueno pero la Torá nos enseña que debemos estar atentos, cautelosos, para que el final no se desvié y sea bueno, nos enseña que puede haber un inicio malo y terminar con un final bueno pues en el trascurso de la situación se reparó y se corrigió lo que ocasionó esa situación o problema. Y así es para todo en nuestras vidas en los proyectos, en los sueños, tanto en situaciones buenas como en las no son tan buenas, en los problemas que se llegan a presentar en diversos tiempos y circunstancia. REDIRECCIONAR conforme a lo que nos enseña Hashem y no a mi manera.
Talmida: Isabel Villa Nueva Olvera24
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