
Espero que esta reflexión y enseñanza te bendiga y aprendamos a redireccionar nuestras vidas como Hashem desea.
El ciclo de la vida… (nacer, crecer, reproducirse y morir) la mayoría de personas aprenden a vivir de esta manera, no tienen un propósito, no hay planes, ni sueños, no existe algún proyecto de vida, solo se vive el presente como se valla presentando, pocos piensan en su vejez y esperan que esta sea llevadera, cuando esta llega, piensan que es hora de descansar de todo, siendo que, la mayoría de los que llegan a esta etapa tienen problemas o preocupaciones, consecuencia de problemas que no arreglaron en el pasado. Por supuesto todo esto es una creencia falsa y una manera de vivir caída aprendida del mundo. ¿Será acaso que habrá un estilo de vida que nos enseñe a vivir bien y planear una vejez y una muerte tranquila?… por supuesto que ¡Sí! Sin duda si la hay, la Torá nos enseña acerca de esto y nos brinda un ejemplo con la vida de nuestro tercer patriarca Yaacob, esta enseñanza la encontramos en el libro de Bereshit (Genes) capítulo 47:28 en la parasha VAIEJI (Y VIVIO YAACOB) y dice así:
Yaacob vivió en la tierra de Mitzráim diecisiete años. Y los días de Yaacob –los años de su vida fueron ciento cuarenta y siete años…. Más adelante nos relata, próximo a su muerte bendijo a los hijos de Yosef Efraín y Manase y a cada uno de sus hijos según su bendición, su última voluntad fue que lo enterraran en la cueva de Majpela, Yaacob termino de encomendar a sus hijos, recogió sus pies del lecho; expiró…
La vida de Yaacob estuvo llena de luchas y batallas desde su concepción, cuando nació peleo por su primogenitura, cuando su padre muere fue perseguido por su hermano con amenaza de muerte, lucho con un ángel y ganó, fue engañado y explotado por su suegro teniendo que huir junto con toda su familia (lo más preciado para él sus hijos y sus esposas), sufre la pérdida de su esposa principal (Rajel), y más adelante la del hijo más querido (Iosef), llego la hambruna y cuando él pensaba que moriría en esa etapa de su vida nos señala la Torá que vivo tranquilo diecisiete años en Mitzráim, las escrituras los califica como “Años de vida “ y muere en paz.
La vida del hombre no es tan diferente a la de Yaacob pues todos tenemos luchas y batallas que debemos de pelearlas con un buen resultado, aprender a examinarse con muchísimo cuidado cada aspecto de la vida, no podemos estar tranquilos, ni mucho menos asentarnos, debemos estar siempre vigilando y reparando los malos rasgos de carácter , tomando decisiones de la mano del Eterno y estar al pendiente de los comportamientos de nuestros hijos para corregir cualquier desviación que más tarde sea un problema familiar y afecte lo emocional en la vejez. Los retos y desafíos van creciendo conforme vamos desarrollándonos y va avanzando el tiempo, llega un momento cúspide donde todos esos proyectos de vida van enfocados hacia una vida tranquila, porque ya se ha ido trabajando para ello, equipándonos con todo lo necesario para tener una vejez estable, y cuando llegue el momento de partir de este plano estar seguros que nuestros hijos servirán al Eterno; hasta el último momento de nuestra vida hay trabajo por hacer. Yaacob aun en el lecho de su muerte bendijo a cada uno de sus hijos hasta que no se aseguró de que sus hijos tuvieran mandamientos y sirvieran al único Dios fue así como recogió sus pies símbolo de firmeza y fortaleza.
El hombre deberá ocuparse por hacer buen uso de todos los recursos que nos da el Eterno tanto en lo material como nuestros dones y talentos ocuparlos para un desarrollo de un nivel espiritual constante y alcanzar la sabiduría que procede de su palabra para poder vivir una vida donde disfrutemos cada momento, cada desafío ya sea problemas o triunfos porque de todo debemos sacar provecho ya que todo tiene una finalidad y aquí cabe reflexionar este principio que nos enseña la Torá y nos dice “como se vive se morirá” entonces el hombre puede diseñar la manera de cómo partir de este plano es interesante ¿no lo crees? La muerte que vamos experimentar es la consecuencia de la manera de cómo vivimos la cual se escoge vivir…. Que mejor si empezamos desde ahorita a poner en practica todos los consejos que nos da el Eterno a través de su palabra.
Entonces la vida, el tiempo, el dinero, el cónyuge, hijos, nosotros mismo son recursos muy valiosos que el Eterno nos entregó para que lo empleemos bien y no desperdiciemos ni un solo instante en algo que no dará fruto.
Tenemos muchísimo trabajo por hacer que el Eterno nos ilumine con su luz y nos de sabiduría.
Talmida: Isabel Villa Nueva Olvera
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