
En la parashá Vayerá (y se le apareció) del sefer (libro) Bereshit (en el principio) la Torá inicia así: 18:1” El Eterno se le apareció en las planicies de Mamré, mientras él estaba sentado a la entrada de la tienda”…
Abraham era quien se encontraba sentado a la entrada de la tienda, la Torá nos sigue narrando que era al calor del día cuando aconteció esta aparición de Dios a Abraham; Rabí Jamá bar Janiná dijo: “Era el tercer día después de su circuncisión, y el Santo-bendito es- había venido a inquirir por su estado de salud”, por lo cual se encontraba en una situación delicada de salud ya que en este día la debilidad y dolores causados por la misma son más fuertes; aquí vemos el cuidado y amor que el Eterno tiene para con sus hijos.
Esta porción de lectura nos muestra las cualidades de la personalidad de Abraham por las que Dios tenía un afecto especial hacia él; los sabios nos comentan que Dios se mantuvo “de pie” ante Abraham como un gesto de reconocimiento a su obediencia y lealtad ya que la circuncisión constituye un acto que unifica a Dios con Su pueblo; además, representa desprenderse de los placeres que el mundo ofrece al varón para elegir las cosas espirituales.
El Midrash nos explica que el propósito de esta visita era doble: visitar a un hombre enfermo y al mismo tiempo una oportunidad para que Abraham desplegara su hospitalidad, cualidad por la que era reconocido.
La personalidad de Abraham muestra los principales rasgos de carácter que debemos de tener como Hijo de Dios, por lo cual debemos eliminar de nuestra vida las características opuestas.
Cualidades de la personalidad de Abraham:
1.- Ser esforzado: nos mostró la entereza de querer relacionarse con Dios a pesar de sacrificarse físicamente. Por lo cual debemos ser esforzados a no desanimarnos por el malestar físico, el cansancio, el doble animo y buscar tener una relación con Dios integral y permanente.
Todas las prácticas espirituales que debemos desarrollar deben se observadas ya que ninguna puede sustituir a la otra: oración, rezo, plegaria, estudio, alabanza.
2.- Terquedad – Perseverancia: Abraham perseveró en creer y obedecer la voluntad de Hahsem y en sus promesas a pesar de que el mundo se oponía a su esperanza en las bendiciones que el Eterno le dijo le concedería. Así nosotros quienes hemos creído en el Dios de Israel debemos perseverar en medio de una sociedad que cada día se corrompe más con estilos de vida desaprobados por Dios, con sociedades incrédulas que no creen en la existencia del Eterno y por lo tanto viven sin sujetarse a Su voluntad.
3.- Bondad (Jezer): Abraham se distinguió en su generación por ser misericordioso, sufría más por no poder cumplir con esta mitzvá (mandamiento) que por el dolor físico de la circuncisión; quería servir al prójimo y a la vez cumplir con la mitzvá de compartir la Palabra (Torá). Jezer se define como dar por el sólo hecho de dar, dar le da sentido espiritual a la vida.
Abraham aprendió estos rasgos directamente de Dios, quien todo lo construyó para poder hacer bondad.
4.- Visitar a los enfermos (Bicur Jolim): Dios visitó a Abraham quien se encontraba en recuperación de su salud; los sabios nos dicen que la shejiná se encuentra sobre la cama de toda persona enferma; esto nos enseña que debemos visitar a los enfermos y strarles interés genuino en su bienestar . En caso de enfermedades contagiosas o que pueda representar peligro para el enfermo, con hacer la oración se cumple la mitzvá. Siembra misericordia para recibir misericordia del Eterno.
5.- Recibir huéspedes: recibir visitas en ciertas condiciones puede ser incomodo, como en el caso de Abraham que se encontraba recién circuncidado, son grandes pruebas en las que el hombre desarrolla paciencia y tolerancia. Al recibir huéspedes, recibimos también a un ángel que lleva el reporte a Dios de como tratamos a su visita. Debemos dar alegría y alimento a los huéspedes. El hogar se transforma en una morada espiritual en donde hay una transferencia de bendición, de quien recibe al que llega.
De esto aprendemos la importancia que tiene para Hahsem que desarrollemos estos rasgos de carácter que Abraham cultivó durante toda su vida, para que verdaderamente podamos ser testimonio de nuestro Padre que esta en los cielos y ser luz para las demás personas que viven en tinieblas y oscuridad debido a los afanes de la vida y para la sociedad que cada día práctica menos la bondad y misericordia debido al incremento de la maldad, ante el temor de ser estafado o robado en sus bienes, paz, integridad personal, recursos financieros, etc.
Los sabios nos dicen: “Si alguien es amable con quien realmente lo necesita, cuanto más grande será su recompensa”.
Talmida: María de los Angeles Salazar Chávez
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