
Cuantas veces cada uno de nosotros hemos tomado una decisión que la consideramos correcta porque empezamos a obtener un beneficio por tal o cual decisión, pero con el paso del tiempo esa certera decisión se empieza a desviar y empiezan ciertas circunstancias de aflicción, dolor, sufrimiento, dificultades y es ahí cuando empezamos a reflexionar en nosotros mismos que esa decisión no era tan acertada como pensamos. Ahora en esta enseñanza nos enfocaremos en el versículo donde el Eterno habla a Abraham y le dice que de él saldrá una gran nación y que Saráh su mujer tendrá un hijo, aquí aconteció algo muy interesante que nos deja una gran instrucción, Saráh planifico a su manera el tema de la decendencia tomando así una decisión incorrecta que para ella era la correcta, de entregar a su sierva Hagar a Abraham para tener a ese hijo que tanto deseaba y así empezar su descendencia a pesar de que Abraham ya conocía el Plan de Dios él la apoyo y consintió la decisión de Saráh ateniendo la aflicción de su esposa por no darle hijos, aquí nos encontramos con dos planes: el de Dios y el de Saráh, dos formas distintas de pensar, dos visiones donde el plan de Saráh se resolvería en corto plazo y el plan de Dios en mediano plazo. De esto aprendemos que cuando el plan de nosotros es diferente al plan Divino, aunque en un inicio parezca una buena alternativa siempre habrá una desviación y en función de esa desviación será nuestra aflicción y sufrimiento por eso es necesario conocer, saber, discernir el plan de Hashem para nuestras vidas, saber esperar, tener firme esa Emuná que el demanda de nosotros y consultar todo con Él para así poder tomar decisiones correctas en nuestras vidas y no tener que pasar por esa corrección. Por haber generado un plan alternativo al de Hashem en el tema de la descendencia Abraham y Saráh pagaron sus consecuencias y se tenía que hacer una corrección. Entonces cuando tomemos una decisión diferente al plan de Hashem tendremos nuestra corrección la cual será dolorosa pero necesaria lo que nos toca a nosotros trabajar es no desconectarnos del Eterno por esa aflicción o dificultad que pasemos sino que entremos a la Presencia de Hashem platicar con Él acerca de la situación de aflicción que acontece en nosotros, pedirle ayuda para reparar esa desviación pues tenemos que ser sabios para corregir ya que al arreglar o corregir en nuestras fuerzas genera angustia, preocupación, incertidumbre de que se arregle tal o cual situación y al no ver una salida se nos nublará la mente. ¿Conoces el Plan de vida que Hashem tiene para ti?, si aún no lo conocemos entremos a su Presencia con tranquilidad y quietud sin nada que nos distraiga pidamos de su luz para que nos revele ese plan que tiene para cada uno de nosotros y corregir esas áreas de nuestras vidas solo de su mano.
Talmida: Martha Patricia García Pérez.
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