
Te quiero comentar que para que el pueblo de Israel llegara a este punto al día de hoy, fue necesario que pasaran 40 años en el desierto, tuvieron que pasar por un proceso en el que el Eterno jamás los abandonó, no obstante, de que tenían la mente y el ojo dañados por todo el sufrimiento recibido en Egipto y esa condición los llevó a cometer muchos errores, incluso comportarse como mal agradecidos con Hashem, a pesar de todos los milagros que vieron que hizo por ellos. Perdían rápidamente la emuná (fe) y la paciencia y se quejaban amargamente e incluso inventaban historias que supuestamente habían vivido en Egipto, para verse como víctimas de su Creador.
Gracias a los méritos e intercesiones magistrales de Moshé es que se mantuvo Israel en el desierto, fueron perdonados muchas veces por el Eterno, incluso en algún momento estuvo determinado a acabar con ellos. Para lograr tomar posesión de la tierra se tuvieron que someter a 22 batallas. De ello podemos concluir que es necesario hacer méritos para recibir, sin méritos no recibes nada, aún cuando haya una promesa de por medio.
Si alguna vez has sentido que no posees las capacidades necesarias para salir adelante en tu vida, si te han subestimado, minimizado, ignorado e incluso agredido por ello, es tiempo de que te levantes, que te autoanalices y descubras todos los dones y talentos que hasta ahora pueden estar ocultos dentro de ti y que el Creador te ha dado, ya sea que por comodidad o flojera no te has permitido descubrir, ya que cuando no hemos entablado una relación con el Eterno a veces no tenemos plena conciencia de toda la herencia que hemos recibido de EL, muchas veces solo estamos enfocados en nuestras privaciones de cualquier naturaleza, en lo que carecemos, sin poner la debida atención en lo que si tenemos. Parte de esa herencia es derivada de los méritos de nuestros ancestros, de acuerdo con el plan perfecto que Hashem tiene para nosotros.
Todo lo que hay en mi ser me fue entregado por el Eterno, el me equipó con todo lo necesario para venir a esta vida, me dió dones, talentos, habilidades, destrezas, todas ellas es mi deber descubrirlas, para ponerlas a trabajar, porque con ellas debo fructificar para mí misma, para mi familia y para ayudar a otros, entre otras cosas a acercarlos al Creador, conectarse, elevarse, corregirse, cambiar sus vidas; de esa forma también genero méritos. Tienes que tener claro que no son compatibles con el Eterno las privaciones, no nos trajo a sufrir, nos creó a su imagen y semejanza, invierte tu tiempo correctamente destapando esas virtudes y capacidades que tienes para que vivas mejor.
Hay un principio espiritual que dice que entre más se me haya dado (de lo que sea) más se me va a exigir. Ya no tienes como justificarte, ahora ya lo conoces.
Todo lo que EL me da debo usarlo y generar fruto con ello, tengo que poner a trabajar todo, por ejemplo: mis libros de Torá y Midrash no son para estar empolvándose o de adorno en un librero, mi celular y mi pantalla de tv debo usarlos para entrar a páginas o a enlaces que me permitan aprender, crecer, desarrollarme, si tengo un vehículo, que uno de los usos que le dé sea para trasladarme y llevar a otros hermanos que no tengan vehículo a la sinagoga. De todas las cosas darles un uso adecuado y obtener un beneficio de ello.
El verdadero dueño de mi persona y de lo que tengo es el Eterno, a EL es al que debo rendir cuentas.
Te animo a que inicies esa búsqueda, no pierdas más tiempo.
Shalom.
Talmidá: Bertha Alicia Manautou G.
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