CONFIANDO EN HASHEM.

Yaakov el tzadik vivió un largo periodo de duelo tras la pérdida de su hijo preferido Yosef. Fueron 22 años de haberse sumido en la tristeza. Pero no solo eso, sino que todo ese tiempo dejó de confiar en Hashem. Él reconoció que cuando le entregaron la vestimenta ensangrentada de Yosef, cuestionó los métodos del Eterno, se inconformó. No aceptó la voluntad de Hashem, sino que abordó la situación con sus recursos limitados, analizando la realidad de su entorno físico, tomando en cuenta la ausencia de su hijo Yosef además de la información dada por el resto de hijos, todo indicaba que Yosef había fallecido. Retiró su bitajón (confianza) en Hashem, lo que ocasionó que la shejiná no estuviera con él. Fue presa de la incertidumbre, pues la razón y su propia experiencia no le permitieron vislumbrar una posibilidad de vida, se angustió porque a su parecer faltaba una de las tribus. Si estuviéramos en su situación podríamos pensar que no es agradable la forma en que sucedieron las cosas, que hay incongruencia entre los hechos y la promesa, ¿Y si hubo aquí un error? Yaakov decidió aislarse en su dolor y sufrimiento. Ningún tzadik que permanece en tal tristeza puede servir dignamente a Adonay. Como también le sucedió al Cohen gadol (sumo sacerdote) Aarón cuando perdió a sus dos hijos mayores, le dijo Hashem que dejara su tristeza atrás para poder continuar en lasClabores del mishkan (tabernáculo). De aquí aprendemos que nuestra seguridad no depende de las circunstancias actuales que puedo ver, tampoco las cosas que yo pueda imaginar, comprender o desear. Sino que nuestro bienestar está resguardado por el Eterno en todas las dimensiones posibles, ya que física y espiritualmente suceden cosas a nuestro favor, aún y cuando yo perciba que algo no es bueno para mí, el propósito de Yahweh es que yo identifique la lección de vida que Él tiene para mí en esa situación o crisis que me permite experimentar. Hashem nos ha otorgado la emunah (fe, verdad, firmeza), con ella la shejiná permanecerá con nosotros, y nos mostrará la solución del problema, nos acompañará al lugar y momento apropiado para actuar adecuadamente y elevarnos. Yaakov volvió a ver a su hijo Yosef, y vivió feliz sus últimos años. Él nos enseña la posibilidad de retomar el plan original de Hashem, para lograrlo: Recordemos la promesa que nos fue dada, y corrijamos nuestro desvío de la Voluntad del Eterno.

 

Talmida: Graciela González Cabazos.

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