COMO SE VIVE SE MUERE

En el desarrollo de vida, el nacimiento es solo el principio; hay quienes creen que este principio determina el éxito o fracaso en la vida del hombre. A muchos les disgusta algún aspecto de su origen, ya sea su nacionalidad, raza, género, estatus social, económico, político, religioso, tener capacidades físicas diferentes, etc. En ocasiones permiten que esos rasgos los marquen como una influencia de la cual no pueden escapar. Si bien fuimos dotados de ciertas cualidades y colocados en específicas condiciones, dependerá de nosotros sacarle el mayor provecho a este inicio, lo consideremos bueno o malo.

La Toráh dice de Yaacob: vivió en la tierra de Egipto por 17 años; por tanto, Yaacob vivió 147 años. Él como toda persona enfrentó en su niñez, juventud y adultez, conflictos y desafíos que lo llevarían a alcanzar la madurez espiritual, emocional y física necesarias para lograr sus metas.

Vivió 17 años en Egipto, ¿y qué hay de los 130 años restantes? Peleó constantemente por conseguir sus sueños, entre otras cosas:

  • Compró la primogenitura a Esav
  • Adquirió la tierra de Canaán y dejó a Esav toda la riqueza económica de Itzjak
  • Suplantó a su hermano Esav para obtener la primogenitura
  • Dejó a sus padres para salvar su vida
  • Estudió la Toráh de los mejores maestros
  • Conectó con el Eterno y le fue ratificada la promesa directamente a él
  • Se casó con la mujer que amaba y amasó una fortuna económica para su familia
  • Formó 12 príncipes, que serían la estructura para la nación de Israel
  • Regresó a habitar en la tierra de su padre Yitzhak
  • Se reconcilió con su hermano Esav
  • Experimentó la pérdida de su esposa amada, y la de su hijo predilecto

 

Nuestra vida la podemos empezar bien o mal, y en el transcurso podemos equivocarnos, algunas cosas las podremos corregir y otras no, siempre será nuestra elección la manera en que vivamos. El Eterno es quien observa y recompensa justamente la vida del hombre.

Como le sucedió a Yaacob, él decidió asentarse y sucumbir al dolor por perder a Yosef, sin embargo, Hashem le tenía reservado un final diferente.

Los 17 años en Egipto:

La suma de 10 (prueba) + 7 (asociado a las palabras: espada, arma, cosecha, comida, tierra, semilla) = 17 (Bueno).  El número 17 está estrechamente relacionado con la palabra Tov-bueno, lleno de amor e influencia de poder.

Yaacob fue probado, aprobado y perfeccionado, ya que su comportamiento en general giraba en torno a la Voluntad del Creador. Hashem le otorgó un tiempo final de refrigerio, lleno de felicidad y honor. Y nos dejó un legado valioso: el pueblo de Israel tiene la capacidad de vivir siendo libre, aún en tierra de esclavitud.

Reflexionando: ¿Consideras que tu actual forma de vivir te suscitará un final feliz en este mundo?

De no ser así, ¿Qué cambios harás en el presente para lograrlo?

 

Talmida: Graciela González Cavazos

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