CÓMO HAS VIVIDO. RECUENTO DE TU PLENITUD.

¿Te has puesto a pensar cómo has vivido hasta hoy? ¿Has realizado un recuento de la plenitud que has vivido hasta este día?

Es de gran importancia hacer un balance, una conciliación al estilo bancario, entre la vida que llevas, en la que puedes ver las promesas que el Eterno tiene para ti, y las que potencialmente serán en totalidad. Quizá inicialmente una lista de chequeo en el que palomees las que sí. Y veas las que aún faltan por llegar a ti. Y aún más. Ver la calidad de las que ya tienes.

La historia de Yaakob nos enseña sobre este tema. Al momento en que él es llamado a dormir, dice la Escritura: recogió sus pies en el lecho; expiró y fue reunido con su gente.

Dio su último aliento de vida y con ello se cerró su ciclo de estancia en esta tierra. La paz, la tranquilidad, el sosiego fueron las características peculiares de ese momento. Cerró su vida bendiciendo a cada uno de sus hijos. ¿Qué hay detrás de este hecho?

La Torá nos enseña que Yaakob murió tal y como vivió. Un hombre que aun con su imperfección, tal y como todo ser humano lo es, fue un varón de mandamientos, se esmeró en cumplir la Instrucción del Eterno; enfrentó batallas desde el momento mismo de su nacimiento con su hermano Esav, y antes de ser llamado a dormir la última: la supuesta muerte de Yosef. Mentira que por 20 años mantuvieron diez de sus hijos. Y murió en bonanza, con su familia completa y asentada en un lugar de prosperidad, aun cuando estaba dentro de Egipto.

Metafóricamente tú también vives en Egipto, el mundo actual. Y los hijos del Eterno enfrentan la batalla de estar en él, pero no ser de él. El reto de vivir en él, pero asumiendo como estilo de vida una cultura que está establecida como Instrucción y que tiene el propósito de que, al hacerla real en la vida cotidiana, haya bonanza, haya prosperidad, haya bienestar, haya plenitud. ¿Así vives?

Si la respuesta no es completamente afirmativa entonces hay retos enfrente. Algo se hace que no trae los resultados esperados –y deseados por el Eterno– para nuestras vidas. ¿Qué es lo que está impidiendo esos resultados?

Hay que hacer una revisión de las decisiones que se han tomado, y ver que tanto se acercan, o están alejadas, de la Voluntad de Elohim. Es necesario regresar, una y otra vez, a Su instrucción para hallar las diferencias entre los hechos y lo establecido en esa Instrucción. En esa comparación hallarás los desfases y las posibles causas de ellos.

¿Y qué sigue? Que comiences a vivir como lo señala el marco moral y ético que se expresa en la Torá del Eterno. Ya no a la manera del mundo, sus parámetros de vida no dan méritos para la vida eterna, la que se tiene como promesa al ir a dormir.

Vamos, haz esa conciliación. Date cuenta de la calidad de plenitud que tienes en tu vida, y por supuesto la de los tuyos. La mejor herencia que vas a dejarles es precisamente una forma de vida que les trae la anhelada plenitud, que se obtiene gradualmente conforme se transita por este mundo. Y que al final tú también recojas tus pies porque hasta allí llego tú camino, des tu último aliento de vida con la plena confianza que has cumplido y que eres garante de vida eterna, y seas llevado a dormir a esperar que venga el juicio para vida eterna. Tus méritos harán posible que la vivas en un mundo venidero junto al Padre y junto al Hijo, siendo alimentado del Árbol de la vida. Y de esta manera quedarás reconciliado con la conciencia de haber encaminado a tu descendencia  conforme a la voluntad del Creador, y que ellos sean garantes de una buena vida aquí, así como en el mundo venidero.

 

Talmid: .Lucino Javier García Pesina

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