BENDIGAMOS A NUESTROS HIJOS.

En estos días tan turbulentos que tenemos, es necesario que pongamos especial atención en nuestros hijos, y nietos pues son muchos los intentos de este mundo por asimilarlos y llevarlos a considerar vivir como este mundo enseña pues la mayoría de la cultura mundana va en contra de la voluntad del Eterno nuestro Elohim. Hoy aprenderás que es necesario bendecir a nuestra descendencia para que les vaya bien en un mundo tan alejado de Elohim.

Empecemos con la nota toral que es de donde aprenderemos:

Se acercaron los días de Israel para morir, por lo que se esforzó, se sentó sobre su lecho y le pidió a Yosef (José) que trajera a sus hijos para bendecirlos, posteriormente lo hizo con sus hijos propios y les declaró lo que sucedería al final de los días, a cada hombre según su bendición los bendijo y les dió encomiendas (Porción toral Bereshit 47:28 – 50:26).

De esto debemos aprender, que hay que orar y bendecir a nuestros hijos y que no hay que esperar a estar enfermos de muerte, ya que muchas personas han muerto repentinamente, hay que proponernos a hacerlo de manera continua, para lo cual hay que esforzarnos como lo hizo Israel. Independientemente a que lo hagamos cada shabat, como corresponde.

Para orar correctamente por nuestros hijos y nietos, aun cuando no los tengamos, es conveniente bendecir a nuestro linaje venidero, debemos invertir tiempo estudiando, aprendiendo de las promesas contenidas en la Tora, para hacer referencia a ellas y a favor de los nuestros. Implorar a Hashem para que se cumplan las bendiciones pronunciadas.

Al bendecir a nuestros hijos debemos hacer énfasis en sus rasgos meritorios o en sus atributos.

Hay que ocuparnos de la manera de vivir de nuestros hijos.

Por más molestos que estemos por los errores de nuestros hijos, debemos evitar maldecirlos, pero si debemos expresar lo que desaprobamos de su carácter, conducta o actitudes, incluso para los que son mayores y ya no viven con nosotros. Mientras estemos en esta dimensión, siguen siendo nuestra responsabilidad.

La verdadera herencia que les podemos dejar a nuestros hijos es predicar con el ejemplo, viviendo de la forma que Hashem desea, la cual está contenida en la Tora.

Debemos aspirar a tener una buena vida, justa, piadosa y de obediencia para que influya a la hora de nuestra muerte, porque como el hombre vive, muere.

Por lo tanto, no perdamos más tiempo, aboquémonos a invertir correctamente nuestro tiempo, estudiando, preparándonos, corrigiéndonos para dar un buen ejemplo y oremos continuamente por nuestros hijos y nietos, eso vale más que cualquier herencia material.

Adquiramos la costumbre de bendecir a nuestra descendencia todos los días.

Talmidá: Bertha Alicia Manautou G.

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