ACTITUD DE REY

En nuestros días cada vez es más común ver familias ensambladas en las cuales se juntan dos o más familias fragmentadas para formar una nueva familia; en esos casos es fácil ser excluido o discriminado por un sin fin de diferencias entre los integrantes de la nueva familia. Yaacob también complementó su familia conviviendo con sus cuatro esposas y sus respectivos hijos. Sabemos que Yaacob destacó su amor por Rajel y sus dos hijos nacidos en su vejez, Yosef y Benjamín. En ese ambiente de desigualdad afectiva el joven Yehudá y sus hermanos resentían la preferencia por Yosef, lo que los motivó a deshacerse de él, vendiéndolo a una caravana de comerciantes. Solo un ingenuo podría suponer que, al ausentarse Yosef, el amor del padre sería distribuido hacia el resto de los hijos. ¡Esto no funciona así! La “supuesta muerte de Yosef” trajo un inmenso dolor y tristeza a Yaacob. En esos momentos Yehudá no pudo ser empático con su padre, y más tarde tuvo que experimentar en carne propia el dolor de perder a dos de sus hijos. Eventualmente el sufrimiento y la amargura que nos desgarran por dentro, son indicadores de que nos hemos desviado de la voluntad de Elohim, y convendrá hacer una pausa y reflexionar sobre esto. Hashem brindó una segunda oportunidad para Yehudá cuando Yosef pretendió separar a Benjamín de Yaacob, pero esta vez, su experiencia le hizo comprender el sufrimiento y fue sensible al dolor de su padre. Por eso se acercó a Yosef y habló usando la autoridad que le fue dada (parte de su bendición consistió en que el cetro permanecería en su casa) así que habló con actitud de rey ante Yosef, (otra parte de su bendición afirma que dominaría a sus enemigos) así que empezó dominándose a sí mismo para no ocasionarse daños a él, a su familia, ni a su linaje; entonces argumentó con humildad de corazón, exponiéndose a perder tanto su libertad como a su propia familia al ofrecer convertirse en un esclavo; y todo lo anterior a cambio de la libertad de Benjamín “el hijo amado y ahora el preferido de su padre”, el cual también era inocente como lo fue Yosef en su momento. Siendo el cuarto hijo de la esposa no amada, celoso e inseguro, Yehudá pasó a ser el líder maduro y comprometido que se entrega a sí mismo para corresponder al amor de su padre. Como puedes ver, la enseñanza de la Toráh logra cambios radicales en la mente y corazón de quienes la practican.

Si por ahora te encuentras en una familia o grupo social que está en desintegración, donde impera la indiferencia o el desprecio hacia los demás; si te sientes incomprendido, desconectado o rechazado. Piensa que probablemente éste sea el resultado de tu conducta en el pasado. Reflexiona en tus aciertos y errores dentro del grupo, de preferencia apóyate en la luz de la Toráh. En estos momentos difíciles, Hashem quiere que experimentes este sabor amargo en tu vida para que pongas un alto a tu manera de ser equivocada. Pues si tomas conciencia de lo que piensa, siente y experimenta la gente que te rodea, esto servirá para que actúes en amor congruente hacia ellos: cubre necesidades, abraza, escucha, tolera, perdona. Debes saber que nuestro Elohim es justo, soberano, todopoderoso y bondadoso para ayudar a todo aquel que está dispuesto a cambiar. Es de sabios pedir a Elohim una oportunidad más para corregirse y mejorarse.

 

Talmida: Graciela González Cavazos

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