SARÁ, VESTIDA COMO UNA HIJA DEL REY

En la Tora la figura de la mujer reviste una gran importancia en los planes del Eterno para la redención de Su pueblo Israel, los más grandes ejemplos de esto son las matriarcas: Sará, Ribka, Rajel y Lea.

“La vida de Sará fue de ciento veintisiete años, los años de vida de Sará”, así inicia la parashá Jayé Sará (la vida de Sará) en el sefer Bereshit (Génesis) este inicio tiene una profundidad de enseñanza que nos lleva a descubrir la sabiduría divina para que la mujer viva una vida íntegra y recta delante de Su Creador a través de mostrarnos eventos importantes en la vida de Sará.

En este estudio comentaremos aspectos de la personalidad de Sará que es necesario que las mujeres que estamos en el camino de la corrección de nuestras vidas para acercarnos a nuestro Creador debemos de considerar, ya que el propósito de vida de la mujer ha sido y es fundamental para la redención final. Recordemos que Sará fue esposa del patriarca Abraham, por lo cual se distinguió por un alto nivel espiritual que le favoreció para ser la ayuda opuesta de su marido; siendo nombrada la primera matriarca del pueblo de Israel, quien junto a su esposo Abraham inician un linaje escogido por el Eterno para ser luz a las naciones.

La Torá nos describe a Sará como una mujer de gran “belleza”, pero a diferencia de la belleza que exalta el mundo, la belleza de Sará no sólo se refería a la exterior a lo físico; si no a la belleza interior que da una vida sujeta a Dios. Así su belleza tenía origen en el alto nivel espiritual que Sará poseía, siendo su belleza física una expresión de ello. Los sabios talmúdicos reconocieron a Sará como una mujer íntegra ya que su vida entera es un modelo de continuidad tanto en su comportamiento ético como en su belleza.

En la actualidad la mujer se encuentra bajo un ataque feroz para destruir el alto valor espiritual que le ha sido otorgado por Su Creador, el área más afectada es su apariencia física que va unida a la forma de vestir. Dios nos habla en Su Torá acerca de la importancia que reviste el correcto vestir en la mujer por lo cual estableció en precepto del “Tzniut “(el Recato) es decir, vestir ropa digna como un ser creado a imagen y semejanza de Hashem. El “Tzniut” (recato) deriva de la raíz Tzanoa, en el idioma hebrero, que significa “ocultar”, palabra que implica: humildad y modestia. Aplica tanto para hombres como para mujeres.

Es necesario comprender la relación alma-cuerpo para comprender la importancia del Tzinut en la vida de la mujer. Como consecuencia del pecado de Adam y Javá, el alma del ser humano dejó de centrarse en su parte espiritual, comenzando el cuerpo a ser el centro de todo; así la tendencia de hacer el mal se internalizó dentro de la mente, voluntad y alma, convirtiéndose en un impulso interno o un deseo emocional.

Sabemos que hombre y mujer hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios y nos creó con el objetivo de cumplir preceptos y hacer honor a nuestro Dios. Por lo tanto, la condición física era una expresión pura e inocente de la espiritualidad del hombre, de la imagen de Dios dentro de un ser humano “estuche” pero una vez que el mal se internalizó dentro, el ser humano de distrae de apreciar la esencia y personalidad de la persona. Ante esta situación surge la necesidad de cubrir el cuerpo para hacer que el alma pueda llegar a su máximo potencial, ya que desnudos no se podría. Así el propósito por el cual se cubre el cuerpo es para desenfocar de lo físico a fin de que el alma brille y a la vez la condición física alcance su potencial.

Las mujeres del pueblo de Dios para lograr la elevación espiritual plena debemos estar conscientes que la mitzvá del Recato, es una herramienta muy poderosa para reconectarnos con nuestro Elohim, no permitamos que la situación actual de “culto al cuerpo y a la imagen” que están llegando a tomar tintes de un trastorno adictivo por la apariencia física llamado trastorno dismórfico corporal que actualmente se encuadra dentro de los trastornos obsesivos compulsivos, y que consisten en una preocupación obsesiva y más allá de lo que sería normal en relación a algún defecto físico que pueda ser real o imaginado en la persona. No debemos dejarnos influenciar ni permitir que nuestra descendencia caiga presa de estas conductas que pueden llegar a destruir las vidas de las mujeres y hombres

Sará y las demás matriarcas del pueblo de Israel se distinguieron por el recato con el que dirigieron sus vidas, es decir, la humildad y modestia en su forma de vivir que les permitió ser galardonadas por Hahsem con el honor de ser parte de los cimientos de Su Pueblo. Al expresar: Sará, vestida como una Hija del Rey, la profundidad espiritual de esta frase nos dice que Sará fue una mujer que cumplió mandamientos (mitzvot) ya que estos son los que nos dan la belleza no solamente física si no la espiritual que es la trascendental en la vida del ser humano.

En el libro Sir Hashirim (Cantar de los Cantares), Hashem se dirige cariñosamente a las mujeres, a sus hijas esta frase: “Como una rosa que mantiene su belleza aún al estar rodeada de espinas, así es mi querida entre las naciones”. Hahsem observa a sus preciosas hijas, llamándonos Rayati, “mi querida” y nos compara con una rosa de pétalos suaves y hermosos.

Cuando Hahsem ve la belleza de los caminos de las mujeres, cuando ve que buscamos ser especiales y distintas en comparación de las mujeres que siguen en el mundo, cuyos caminos son como las feas espinas, se llena de amor por nosotras. Es decir, cuando Hahem observa el comportamiento (vestimenta) de una mujer que ha retornado a Él, que ciudad el recato en ese momento la llama “Mi princesa”, Rayati, “Mi querida”.

La mujer recatada es y seguirá siendo como es la hermosa rosa, que a pesar de estar rodeada de espinas que podrían dañar sus hermosos y suaves pétalos nunca se ve perjudicada, pues se mantiene elevada, muy por encima de las espinas. ¿Y cómo se mantiene elevada? Guardando, estudiando y poniendo por obra las Palabras y mandamientos (mitzvot) del Eterno que están en Su Torá.

Tanto hombres como mujeres debemos de ver a los mandamientos (vestimentas) del Eterno como un regalo maravilloso por medio del cual nos podemos mejorar en todas las áreas de nuestra vida y a la vez le agradamos a nuestro Creador.

El Tznuit -recato- es realeza, gracia, buen gusto que nos permite regresar a nuestra belleza natural con la que Hahsem dotó al ser humano, es decir, cada una de las personas hemos sido creadas con una esencia especial de la cual depende toda nuestra belleza y peculiaridad.

El Midrash nos dice: “sobre todos y cada uno de los miembros que Hahsem creaba en la mujer decía: ¡Que sea una mujer tezuná, que sea una mujer recatada! Esta es la esencia de la mujer y cuando ella trata de ser diferente y de ir contra su propia esencia, ella está negando su belleza natural y va perdiéndola.”

El recato no es algo que se nos impone desde fuera, es una necesidad natural e interna de toda mujer: una Hija de Hahsem, tal como Él la creó: Hija del Rey…Princesa. Por lo tanto, Tznuit es una forma de vida que nos ayuda a mirar más profundamente adentro de nosotros mismos, de otros y del mundo que nos rodea, ya que algo “oculto” nos exige que miremos más profundamente.

“Yo soy la jabatzelet (azucena) del Sharon, la rosa que se oculta en los valles. Como una rosa entre los espinos, así es mi querida entre las hijas” (Cantares 2:1-2)

Sharon se traduce como “llanura”, no cualquiera sino una llanura fértil (Reino de Dios) situada entre la costa y las colinas de Samarian conocida como “Sharon”, aplicada a la mujer este nombre significa: “mujer fértil y bella”, es decir, mujer en la que la luz y el resplandor del rostro de Dios se refleja en todo su ser.

Hay millones de personas en el mundo y sólo muy pocas son elegidas por Hahsem para ser sus hijas e hijos, debemos sentirnos orgullosos de ser parte de Su Pueblo.

Es tiempo de reflexionar acerca de nuestras creencias sobre el recato y comprender la importancia de desarrollarlo en nuestras vidas, ya que son virtudes espirituales que modelaran para nuestra descendencia un estilo de vida que nos los llevará a una vida plena, en abundancia y dependiente de su conexión con el Eterno.

Trabajemos y esforcémonos en cambiar nuestra forma de vida actual para ser como Hahsem lo espera de sus Hijos….Vestidos como Hijos del Rey.

 

Talmida: María de los Ángeles Salazar Chávez

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