
En el principio del crear de Dios, los cielos y la tierra, cuando la tierra era confusión y vacío, con obscuridad sobre la superficie del abismo y el aliento de Dios planeaba sobre la superficie de las aguas, entonces Dios dijo: ………………
Todo lo que existe tuvo su origen en la “mente” de Yahweh, nada fuera de EL tiene existencia por sí mismo. Todo fue el resultado o consecuencia de su poder expresado en Su Palabra. Solo Elohim puede crear de la nada, por lo que sí es el Creador, para El nada es imposible.
En esta parasha (porción) contenida en el Sefer (libro) del mismo nombre, podemos observar que Hashem creó el universo con el habla, hizo 10 proclamas y con cada una de ellas fue creando: cielo, tierra, firmamento, separando las aguas, sol, luna, animales, al hombre.
Sabemos que el hombre fue hecho a la imagen y semejanza de Elohim, por lo tanto también tenemos ese poder en el habla, en consecuencia debemos estar conscientes de la importancia de hablar correctamente ya que es un factor determinante para crear. No olvides que somos seres espirituales viviendo una experiencia terrenal.
Si tú tienes emuná (fe, crees), creas, por eso lo que hables, pienses y hagas debe ser congruente con lo que anhelas, con lo que oras o pides.
Si inviertes parte de tu tiempo aprendiendo versículos de la Torá, de los profetas y del Brit Hadasha (nuevo testamento) los puedes usar cuando oras, haciendo valer las promesas ahí contenidas, pero es muy importante que conozcas las promesas completas, porque en el cristianismo generalmente hacen mención únicamente a las promesas, pero omiten las condiciones para que éstas se cumplan, hay una parte que es mi deber trabajar o corregir en mi vida.
Frecuentemente durante la alabanza en ciertas Congregaciones se entonan canciones cuyas letras no se analizan y le dices al Padre que haga o permita cosas en tu vida, que realmente no las quieres, ni estás preparado para enfrentarlas. De ahí la importancia de elegir correctamente las alabanzas que vas a interpretar de forma privada, en donde se trate únicamente de enaltecer, de reconocer y agradecer al Padre.
Al orar con la Palabra de Elohim, la intención es materializar lo que hablas, puedes hacerlo a través de 1) las alabanzas, 2) eres un tizbita (hablar) tienes poder en lo que hablas y 3) agradeciendo por lo que tienes y por lo que anhelas tener.
Concéntrate en lo que tienes y agradécelo, hay muchos que quisieran estar en tu posición. No estés concentrado en lo que te falta, eso te hace perder ánimo, energía y te desconecta de tu objetivo.
Cuida lo que hablas y pienses, que sea congruente con lo que oras y pides, para que no te contradigas, porque las palabras van cargadas de energía, de fuerza, vibran.
Al hablar tu creas, tú construyes, te conviertes en un arquitecto y debes trabajar primero en la cimentación, una vez que la termines pasas al primer piso, cuando lo termines al segundo piso y así hasta llegar al último piso. Igual ocurre durante la oración, hay un orden que seguir, una estructura.
El poder de la palabra refleja tu vibración, tu energía.
Analízate: ¿Cuántas veces al día hablas mal?, incluso de ti mismo. ¿Cuántas veces te saboteas con tus pensamientos?
Crea un círculo virtuoso tomando decisiones correctas que cambien tu vida, deja de perder el tiempo y habla correctamente acorde a lo que oras, porque de un mismo manantial no pueden brotar a la vez agua dulce y agua amarga. Así como una higuera, no puede dar aceitunas, ni una vid puede dar higos (Santiago 3:11-12).
Lo idóneo es que dediques durante el día, un tiempo exclusivamente para tener un encuentro con Yahweh y con Yeshua, pero si las circunstancias no te lo permiten puedes hacer dos cosas a la vez, manejar y orar, las labores del hogar: barrer, trapear, sacudir, planchar, cocinar y orar, simultáneamente. Incluso mientras te bañas, ora.
Te invito a que hagas estos cambios en tu vida, para que puedas ver resultados, porque si lo que has hecho hasta hoy no ha funcionado, debes hacer algo diferente. No procrastines. Valora la importancia del orden, la disciplina, la constancia y la perseverancia, para que lo que te interesa, lo puedas lograr. Que se noten los cambios que hagas, a través de los resultados (fruto).
Shalom.
Talmida: Bertha Alicia Manautou Galván
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