
Cuando Identificas áreas que están estancadas o situaciones repetitivas que no se van, seguramente tomaste una decisión sin consultar primero al Eterno. La Toráh nos enseña a pedir Luz, pedirle al Eterno envíe su Ruaj (espíritu) para examinar el interior, y así venga la revelación divina de dónde está el fallo y trabajar. El Eterno enseña a solo depender de Él y juntos empezar la reconstrucción de tu vida.
Antes de iniciar un proyecto o tomar una decisión, primero elevar palabras a los shamayin (cielos), conectarse con el mundo espiritual, en función de lo que Eres (un ser espiritual a su imagen y semejanza). Argumentar palabras sobre ti dirigidas al cielo, que te ayuden a sacar del abismo las áreas cautivas. Ejemplo: “HAGASE LA LUZ EN MI VIDA” “DESPEJENSE MIS OJOS ” “CAIGA EL VELO DE MIS OJOS” Después pedir lo necesario y usar el poder de tu palabra creadora . Debes entender que lo que hables va a diseñar tu vida. Con la autoridad que se te ha dado habla: “Yo soy hija(o) de Dios”. “El Creador existe y me ama”, “El Eterno quiere lo mejor para mí”, “lo logro bajo la instrucción del Eterno”. Repites hasta que lo creas. Si afirmas esta creencia lo logras.
Retornar al creador en Teshuva (arrepentimiento) cambiar la manera de pensar sobre sí mismo. Usar el valor que el Eterno ha dado. Pedir perdón y perdonar. Esa es la REGENERACION DEL ALMA. Todo se trata de ti. El problema está en la mente
Si sigues estos pasos, transformas tu entorno. Vas a impactar en la vida de las personas. Créelo. Si no lo crees no funciona.
Cuando decides iniciar la reconstrucción de tu vida, pasas de un estado de confusión a un estado de orden, de luz y estructura. Vas hacer cambios en tu mente, empiezas a trabajar tú inconsciente creyendo que lo vas a lograr y proclamas bienaventuranza sobre ti mismo conforme y alineado a la voluntad del Eterno.
¿Que se necesita? EL PODER DE LAS PALABRAS.
Debes diseñar con tus palabras lo que harás y como lo harás y los logros que esperas sustentados en el conocimiento de la sabiduría del cielo la Toráh y lo que espera el Eterno de nosotros.
Las doctrinas distorsionan esta sabiduría porque enseñan mal, enseñan a proclamar lo que el Eterno no quiere y no acepta. Aquí solo vamos a pedir las promesas del Eterno para nuestra vida y nuestro linaje. Todo empieza en el hablar.
Hable bien el hombre para que ocurran cosas buenas.
Juzgue bien el hombre a sí mismo para sus buenos frutos. La boca juega un papel vital.
En cada etapa de la vida se espera que el hombre fructifique y siga la instrucción del principio porque la serpiente aguarda en todas sus formas para impedir que llegue al CONOCIMIENTO DIVINO– Salir del abismo es darle forma a lo deformado de nuestra vida.
Adquiere tu Tora, aprende tu porción diaria, sigue la instrucción y Fructifica.
¡Shalom!
Talmidá:Angélica Mendoza.
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