LA QUEJA.

Comparto con ustedes una pregunta que me realizo un joven estudiante ¿Por qué los jóvenes entonces sabemos más que los papás?, y no fue en un tono de soberbia por creerse joven y sabelotodo, no. Más bien se refería a porque en su casa se le querían imponer acciones que ni los adultos mismos llevaban y el al saber que no podía ofender a sus padres decidió guardar silencio y no dar su opinión al respecto por lo que me pidió una explicación que me trae a memoria algo que nuestros sabios nos dicen: “Que entre más grande en cuestión de edad sea la persona más terca es para aceptar lo que nos dicta la sagrada Toráh”.

En la parashá Veshalaj (porción toral semanal) nos muestra como el pueblo de Israel se queja ante Moshé por la falta de agua y de alimento, logrando que Moshé se dirigiera a Hashem con desesperación por el comportamiento del pueblo.

Moshé como dirigente bien sabían que el pueblo había crecido en un entorno de esclavitud en donde hubo necesidad de una serie de pruebas físicas para quedar convencidos del poder de Hashem. ¿Por qué el pueblo se quejó?, vemos que después de ver grandes prodigios y milagros, a punto de ver con sus propios ojos partirse el mar y ver a los egipcios derrotados por mano Divina, pasa un tiempo corto y el pueblo en vez de solicitar agua y alimento de una manera correcta lo realizó a través de una queja, y más aún en el momento de pedir alimento dicen que hubiese sido mejor morir a manos de Hashem en Egipto (Shemot 16:3) después de ver tan grande destello de poder. Es aquí surge el detalle que me gustaría pusiéramos atención como padres:

Desde niños pudimos crecer con heridas, físicas o del alma, y se nos fue enseñando así, al llegar a ser adultos esos grilletes y cadenas, llamemos así a las cuestiones que nos mantenían esclavizados (en forma de educación familiar), -Hashem nos libre de seguir con ellos-, dejan una herida o huella a la que el ser humano muchas veces se acostumbra y al estar en esa cárcel de esclavitud. También te acostumbras a vivir en tu zona de confort comiendo migajas que el carcelero suele darte día a día  y esto ten por seguro es por misericordia Divina.

Aquí es donde como padres debemos poner especial atención: todo niño nace libre y vive en un entorno en que su libertad es expresa, como padres debemos guiar y corregir, pero te has preguntado ¿Por qué siempre quieres corregir como los demás corrigen, con regaños, gritos, golpes, maltrato psicológico por no decirle manipulación ventajosa, que en realidad eso es manipular a tus propios hijos a ser como tú lo deseas? ¿No te has preguntado porque Mashíaj nos dice sean como niños, o que de los tales es el Reino de los Cielos? Él se refiere a los niños como los hijos del mismo Amo del Reino, y caigo en una reflexión que compartía con mi amada Madre y mi amada Esposa, y mencionaba esto, un Rey tiene a sus siervos que cuidan a sus hijos, y están al pendiente que los hijos del Rey estén bien cuidados y atendidos, si ellos maltratan o llegan a abusar de cualquier forma de sus hijos, se les despide o se conlleva un castigo, mencionábamos que lo mismo es con los padres, Él Rey nos da a Sus hijos para que como siervos cuidemos de ellos, pero como padres nos acostumbramos tanto a vivir en una zona de confort que normalmente vivimos con la queja, no me alcanza el dinero, viene la colegiatura, llego el recibo de luz, falta esto, etc.; y en vez de dirigirnos a Hashem pidiendo primero que nada aumente nuestra Emuná, y nos mande lo que necesitamos, nos quejamos y enseñamos a pensar de esa manera a nuestros hijos que después pasa el tiempo y cuidemos no sea demasiado tarde, se repitan patrones en los que las heridas que tus hijos llevan sean tu responsabilidad, cuidado porque Él Rey llamara a cuentas a cada uno para ver que cuidado tienes de sus hijos, recuerda tú ya has visto prodigios y milagros con el hecho de escuchar que tus hijos te llamen papa o mamá, ánimo todo es para bien, no nos quejemos, pidamos por emuná y sabiduría para guiar bien a nuestros hijos en un ambiente de armonía y amor reflejado en nuestros actos y entorno.

¡Muchas Gracias!

Hashem Te Bendiga, Shalom!!!

 

Talmidá:José G. Estrada Blanco.

¡Únete a la revolución de la emuná (fe)!

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