¿DE QUE LADO ESTAS?

Cuando nosotros decidimos conocer del Eterno empezamos adentrarnos en el estudio y enseñanzas de su voluntad y con el paso del tiempo aprendemos algo muy interesante que desde que llegamos a este mundo y hasta que salgamos nos acompañará una naturaleza con la cual tenemos que pelear y somos ordenados por la Torá a someter a esa naturaleza caída. Debemos entender que somos seres espirituales superiores a la carne y por lo tanto debemos dar origen a una nueva naturaleza conforme al espíritu.

“Esta Parashá inicia así “Y estas son las generaciones (toledot) de Yitzhak, hijo de Abraham; Abraham había engendrado a Yitzhak (Bereshit (Génesis) 25:19).”

En esta ocasión vamos a centrar en las generaciones de Yitzhak, en la relación entre Yaakov y Esav; dos mundos distintos, dos entidades espirituales, dos representaciones distintas de la moral unidos por un solo cuerpo, una sola matriz, dos mundos que se unen en un mismo punto al momento del parto. Y a pesar de que parten de un mismo punto son dos situaciones distintas. El lenguaje toral nos enseña que tanto Yaakov como Esav son una misma persona con el potencial de ser bueno y ser malo; Yaakov representa elevación, obediencia, sujeción, bondad, luz, espiritualidad correcta, espíritu fuerte en el que el alma se sobrepone a la influencia de la carne; Esav representa transgresión, descenso, violencia, muerte, mala inclinación de la carne, acompañado de los malos rasgos de carácter, espiritualidad corrompida cuya alma es sometida a los deseos de la carne.

De esto debemos de aprender que todos poseemos un Yaakov y un Esav interno, nosotros interactuamos en estos dos mundos, depende como dirijamos nuestras emociones, pensamientos e intenciones daremos alumbramiento a algo bueno o malo, depende del nivel de acercamiento que tengamos con nuestro Creador será el resultado de nuestras decisiones; lo que nos acerca al Creador no es el conocimiento que podamos tener acerca de su voluntad, sino el sometimiento a su voluntad; entonces como nos comportemos nos revela que tan cerca o lejos estamos de Hashem. La Torá nos enseña a sobreponernos a la tentación que viene de afuera y a la mala inclinación que esta adentro, recordemos que nuestra alma se encuentra entre el espíritu y la carne, si el alma no esta fuerte se rendirá a la carne, pero cuando el alma se afirma debilita las tendencias a esa naturaleza caída y privilegia las cosas del espíritu. Esta corta enseñanza nos deja la siguiente instrucción: Trabajar mucho en nosotros mismos, para ir adquiriendo ese espíritu que nos da Yaakov de lucha, de combate de guerra para estar bien y permanecer delante de Nuestro Creador y de esta manera tener una vida en control y equilibrada.

¿Y tú ya identificaste a quién tienes dentro de ti a Yaakov o a Esav?

 

Talmidá: Martha Patricia García Pérez.

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