EL VALOR DE LA INTERCESIÓN.

Shalom a todo e l mundo. Hoy quisiera hablar un poco acerca de la importancia y trascendencia de la interceción. De trasfondo en la Torá de nuestro Dios y Padre hay instrucción para Sus hijos pero desafortunadamente la mayoría de los creyentes no cuenta con la manera de acceder a ella.

En el relató Toral de la porción correspondiente a Nóaj, entre otras enseñanzas, enfocamos en una mu especial la cual nos revela la necesidad e importancia de la intercesión del creyente con el fin de tocar el corazón del Eterno y tenga misericordia por aquel que haga lo contrario a Su voluntad.

Describamos el contexto. La situación que prevalecía en la época de Nóaj se caracterizaba por una rebelión total a la Voluntad del Eterno. Los actos que denotaban oposición a ella hablaban de idolatría, derramamiento de sangre, inmoralidad y robo.

Las condiciones de vida eran semejantes a las que tenían Adam y Javá cuando estaban en Gan Eden. El clima era sumamente bonancible. Sembraban y la cosecha les alimentaba por muchos años. Esa generación vivía muchos años, es por eso que tales ventajas les hizo olvidar que esas condiciones obedecían a la provisión de Creador de universo, lo que los llevó a la idolatría; servían a ídolos, practicaban la hechicería,  la inmoralidad sexual en todas sus expesiones , asesinatos. En cuanto al robo, era tal la magnitud de ello que ese pecado fue el que llevó al Eterno a decretar la muerte de toda la humanidad.

Noaj se destacaba de toda esa generación por ser el justo pues comparado con el hombre de esa época su justicia era ejemplar. Trataba de vivir la justicia y la rectitud que el Eterno pide a quienes somos Sus hijos, sin embargo, no pidió misericordia por el prójimo como lo hacen lo justos.

Ciento veinte años fue el tiempo de gracia que tuvo la generación del diluvio para arrepentirse. No lo hizo. Y tampoco Nóaj les instó a ello. Guardó silencio y permitió que esa generación siguiera viviendo quebrantando la voluntad de Elohim e inadvertidos ante la tragedia que venía. Aunado a ello, tampoco se ocupó de ir ante el Eterno para pedir misericordia por dicha generación ante la inminente destrucción, dejó que la situación continuara.

Probablemente alguien más se hubiera salvado de la muerte o Elohim hubiera suavizado su decreto de muerte global al recibir la intercesión de Noaj por la humanidad pero no ocurrió así.

 Si la salvación de una generación, y de un pueblo, aún a pesar de su conducta contraria a la Voluntad del Eterno, radica en la intercesión de un creyente comprometido con asumir como forma de vida la Instrucción de nuestro Dios, debemos de hacer de la intercesión una práctica constante, diaria, y persistente para que el amor del Eterno se manifieste también en paciencia y misericordia para con los que caminan en rebelión.

Te pregunto:

¿Intercedes por tus generaciones, la presente y las que están por venir?

Anímate a hacer de la intercesión un habito en tu oración. Incluye de los demás, aunque no los conozcas. Quizás sin darte cuenta estás salvando a alguien de su tragedia.

Esperando que haya sido de bendición esta enseñanza.

 

Talmid Lucino Javier García P.

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